Hildergarda, un aire atravesado por la luz es una obra con dramaturgia de Clarissa Malheiros en colaboración con Juliana Faesler. En ella se explora la figura de Hildegarda von Bingen, una mística y visionaria de la Edad Media. Las creadoras construyen esta experiencia escénica a partir de las palabras e ideas de la propia mística y de Verónica Martínez Lira, Alejandra Reta Lira y Victoria Cirlot.

Enmarcada dentro del proyecto Series de Encarnaciones Filosóficas de su compañía teatral, La Máquina del Tiempo, Malheiros y Faesler lanzan una mirada hacia una mujer que se muestra como un referente histórico dentro del actual proceso de reescritura de la historia de las mujeres. Una mujer que, además, en su momento lanzó reflexiones sobre nuestra relación con la naturaleza que hoy resultan fundamentales.

La abadesa germánica, nacida en el año de 1098, fue una mujer muy adelantada a su tiempo. No solamente fue filósofa y teóloga, sus intereses eran tan amplios que abarcaron la ciencia, la medicina, la escritura y la música, entre otras ramas de conocimiento.

Entre estas áreas, el naturalismo y la botánica fueron muy importantes; temas que 900 años después resuenan profundamente y que –ante la crisis ambiental que enfrenta el mundo– se han vuelto urgentes. Las ideas y pensamientos de la abadesa Hildegarda resuenan no solamente con nuestra realidad actual, sino con las enseñanzas y pensamientos ancestrales de los pueblos originarios, sus chamanes, curanderos y sus mujeres y hombres de poder.

Ante la amplitud de un personaje como Hildegarda von Bingen, el cual resulta inabarcable en tan poco tiempo, la dramaturgia nos presenta segmentos o viñetas de la vida de este personaje y nos regala algunos fragmentos de su pensamiento, centrados, precisamente, en sus ideas sobre la naturaleza.

Juliana Faesler y Clarissa Malheiros dirigen este montaje que cuenta con un elenco integrado, además de la propia Malheiros, por Sol Sánchez, Paulina Álvarez Muñoz y Narda Belinda Moreno. Aquí te damos tres razones para ver este montaje.

1. Aspectos de gran belleza visual que evocan experiencias místicas y cercanía con la naturaleza. El diseño escenográfico y de iluminación del montaje nos sumerge en el mundo espiritual de Hildegarda, nos conecta con lo etéreo. Con un escenario bordeado por plantas vivas, como público sentimos esa conexión profunda con lo natural.

2. Las composiciones de Hildegarda von Bingen toman vida en el escenario. La religiosa fue una fructífera compositora; entre sus obras están 77 cantos litúrgicos y un drama litúrgico con 82 melodías. La música de este montaje, obras de Hildegarda con arreglos de Mariana Chávez-Lara, crea una atmósfera de profundo recogimiento espiritual.

3. Un tema que hoy no podemos dejar de ver. El eje bajo el que las autoras estructuran el montaje es, principalmente, el pensamiento ecológico de Hildegarda von Bingen. Sus ideas –de vanguardia en su momento– se articula con el pensamiento y las palabras de mujeres defensoras medioambientales de la actualidad, entre ellas Berta Cáceres, quien fue asesinada en 2016 por su defensa del agua y su oposición a la construcción de una hidroeléctrica que generaría afectaciones medioambientales que impactarían en el pueblo Lenca en Honduras. Es un recordatorio y una advertencia de que la humanidad debe tomar acción urgente para evitar una catástrofe.

Así que ya lo sabes, si te gustan los montajes que exploran personajes históricos y que nos hablan de temas importantes, Hildergarda, un aire atravesado por la luz es un montaje que nos recuerda que como especie debemos abrazar al prójimo y a la misma naturaleza.

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Por Óscar Ramírez Maldonado.