Equus, escrita por Peter Shaffer, estrenó en 1973. Llevada a escena por el Royal National Theatre se presentó en el Old Vic en Londres. A Broadway llegó en 1975 al Teatro Plymouth, y obtuvo el Premio Tony a Mejor Obra.

En 1976 llegó a México con un elenco encabezado por José Gálvez como el psiquiatra Martin Dysart y Jaime Garza, que entonces tenía 22 años, como Alan Strang. El papel de Garza le valió el reconocimiento como Revelación Masculina por parte de la extinta Asociación Mexicana de Críticos de Teatro.

La obra ha tenido varios montajes en nuestro país desde que se estrenó, y el papel que originalmente realizara Jaime Garza lo han interpretado también actores como Roberto Sosa, Demián Bichir y Mauricio Ochmann. El papel de Dysart lo han interpretado, además de Gálvez, Ignacio López Tarso, Carlos Ancira y Héctor Bonilla.

Ahora, con la producción de Cuarta Pared e Ícaro Teatro, regresa bajo la dirección de Miguel Septién. Los papeles principales corren a cargo de José María de Tavira como el psiquiatra y Emilio Schoning como Alan. Flor Benítez, Héctor Berzunza, Humberto Mont y Luz Olvera completan un elenco que imprime a un texto complejo un ritmo preciso, contrapunteando intensidad y momentos de reflexión.

Más allá de la célebre escena de desnudo, la obra narra cómo el doctor Dysart, quien vive una crisis profesional, se enfrenta al caso del joven Alan Strang, quien cegó violentamente a seis caballos del establo en el cual trabajaba. Aquí te damos tres razones para ver Equus, que es además obra seleccionada en los Premios del Público Cartelera de Teatro.

1. Un texto que se ha vuelto un clásico contemporáneo. Equus es una de esas obras que, cuando llegan a un escenario, se debe ver. Escrita hace más de cincuenta años, lanza una mirada sobre la pasión, la moral y la normalidad. Es interesante cómo este texto se adapta a las circunstancias actuales. El texto, escrito en un momento en que la sociedad occidental había tenido que cuestionar sus rígidas reglas sociales, religiosas y su manera de ver la libertad, el día de hoy nos habla sobre una sociedad que se adormece y que, paradójicamente, en un mundo “hiperconectado” se “desconecta” de sus propias pasiones. Equus no da respuestas, lanza preguntas incómodas.

2. La composición musical y el diseño sonoro. El trabajo de Dano Coutiño y Miguel Jiménez aporta al montaje una atmósfera que evoca lo primitivo. El elenco realiza en vivo cantos y bases rítmicas que nos hablan de lo que late en la profundidad de la psique, de lo que ahí se oculta.

3. La dirección y el equipo creativo construyen un mundo oscuro que se mueve entre lo religioso y lo pagano, donde lo ritual convive con la insatisfacción y la conformidad. La escenografía e iluminación de Félix Arroyo y la imponente máscara de caballo, creada por Ruth Hernández, generan un terreno indefinido entre la realidad, la memoria y las sombras de un sueño. Todos estos elementos apuntalan el montaje potente y bien cuidado que propone Septién.

Si amas ver en el escenario textos que se han vuelto ya clásicos, con un elenco en sincronía y con una dirección precisa y elegante, Equus, es definitivamente para ti.

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Por Óscar Ramírez Maldonado, Foto: Cortesía de la producción.