Existen sitios donde lo fantástico y lo real se unen; espacios en los que estos mundos, aparentemente opuestos, pueden coexistir y nutrirse mutuamente. El teatro es, por excelencia, uno de esos lugares. Obras como El hilador están aquí para recordárnoslo. La obra se estrenó en 2018 en el Teatro Helénico; siete años después, con diferencia de un par de días, reestrena en el mismo recinto. Escrita y dirigida por Paula Zelaya Cervantes, regresa el mismo equipo y elenco que originalmente la montó.

En su primera temporada logró conectar profundamente con el público. Nos hizo suspirar, reír y soñar. Tan grande fue esta conexión, que en los Premios del Público Cartelera de Teatro de aquel año se transformó en la gran ganadora, obteniendo los reconocimientos a Mejor obra (compartido con La divina ilusión), Mejor dirección, Mejor dramaturgia y Mejor diseño de arte.

La obra nos narra la historia de Elena y Quirón dos enamorados que, como cualquier pareja que se ama, desean estar juntos. Sin embargo, por una circunstancia muy particular, solamente pueden estar juntos cuando alguien muere.  Ante este impedimento, deciden tomar algunas medidas radicales, porque a fin de cuentas, para el amor no hay obstáculos, ¿o sí?

Enfrentarse de nueva cuenta con un montaje que, en su momento, se disfrutó tanto, a veces despierta en uno el miedo de verlo con otros ojos: uno mismo, el mundo y sus intérpretes han cambiado. Sin embargo, en este caso, es un verdadero placer ver nuevamente esta obra y maravillarse como si se tratara de la primera vez.

Aquí te decimos tres razones para ver El hilador:

1. Un elenco que mantiene la frescura, pero que ha ganado en experiencia. Ver a Ana González Bello, Evan Regueira y Marcos Radosh volver sobre estos personajes entrañables es por sí sola una razón suficiente para no perderse esta obra. El encanto y solidez del que dota González Bello a Elena; la frescura y matices que Evan Regueira imprime en Quirón; la destreza y expresión corporal de Marcos Radosh como La Muerte son elementos que se disfrutan y permiten al público crear complicidad con cada uno de estos personajes.

2. Una historia que se mueve entre la oscuridad y el brillo. La pluma de Paula Zelaya Cervantes nos lleva por un mundo onírico con ciertas texturas de oscuridad. La autora evoca el mundo de fantasía de los cuentos, las historias de romance, inquietudes sobre el amor y el mundo real –a veces brillante y otras sumido en lo cotidiano– para crear un universo entrañable lleno de humor, nostalgia y esperanza.

3. Un mundo con una particular belleza visual. El equipo creativo crea un universo donde Elena, Quirón y La Muerte se mueven entre la realidad, lo misterioso y los sueños. La escenografía de Sergio Villegas, la iluminación de María Vergara y de Matías Gorlero, y el vestuario de Sara Salomón nos hablan desde un mundo mágico donde todo es posible y el amor supera cualquier obstáculo.

Si te gustan las historias llenas de empatía y humor, con sólidas actuaciones y una estética cuidada, El hilador es para ti. Si ya conocías este montaje, esta nueva temporada es una gran oportunidad para volver a vivir y emocionarte con esta obra; si no, descubrirás un montaje que –estamos seguros– dejará huella en tu memoria.

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Por Óscar Ramírez Maldonado.