Las decisiones que tomamos a lo largo de nuestra vida parten, la mayor parte de las veces, de lo que creemos que es correcto. Muchas veces buscamos ser coherentes con lo que creemos y, a partir de ello, buscar lo mejor en cada situación.

Sin embargo, ¿qué sucede cuando la vida nos demuestra que nuestros planes son demasiado frágiles? ¿Qué hacer cuando una decisión que pensamos que era correcta, al paso del tiempo, termina por cerrarnos opciones?

Estas son algunas de las preguntas que surgen al ver El esposo de Daniel, obra escrita por Michael McKeeve y que estrena en México bajo la dirección de Sebastián Sánchez Amunátegui, con traducción y adaptación de Pablo Perroni.

Michel y Daniel son la pareja perfecta, lo tienen todo. Sin embargo, Michel no cree en el matirmonio y Daniel sí. Cuando un acontecimiento inesperado cambia radicalmente lo que habían construido y derrumba su mundo, un simple papel, podría haber hecho la diferencia. Pablo Perroni y Axel Santos interpretan a esta pareja, Pilar Flores del Valle, Juan Ríos y Rodrigo Oscós los acompañan en escena.

El montaje, con una estructura que en su primera parte tiene un planteamiento muy distinto a la segunda, crea esa sensación de rompimiento, tensión dramática e impotencia que busca el actor para sus personajes. El público es partícipe de ello y se encuentra ante una narración en la cual, como en la vida, la mayoría no somos inocentes ni culpables. Simplemente seres tratando de tomar decisiones acertadas.

Se trata de un montaje que se inserta la creciente representación de las historias LGBTQ+, que son representación pero también un espacio de reflexión sobre temas que, conforme avanzan sus conquistas, también van quedando sobre la mesa. Sin embargo, es un montaje que trasciende una mirada específica para profundizar en el tema del amor y los vínculos.

Aquí te damos tres razones para ver El esposo de Daniel.

1. Una historia que parte de una pareja gay y dialoga con la comunidad LGBT, pero que trasciende ese ámbito para hablar en un sentido universal sobre el amor, el compromiso y la fragilidad de los planes que hacemos a futuro.

2. Personajes que enfrentan las consecuencias de sus propias decisiones y a sus propios fantasmas. En escena no tenemos héroes ni villanos, sino seres que buscan — con las herramientas emocionales que poseen — tomar decisiones y sobreponerse en una situación límite.

3. Un elenco funciona como un engranaje para construir personajes llenos de matices. La confianza entre el elenco y el director se refleja en la manera en que el elenco interactúa en el escenario.

Así que ya lo sabes, si estás buscando una obra que toque temas emocionalmente intensos y que genere reflexión, El esposo de Daniel es una opción que puedes disfrutar. Es ese tipo de montajes, con una estética sobria y minimalista que apoya gran parte del trabajo en el desempeño de su elenco.

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Por Óscar Ramírez Maldonado.