El escenario del Foro Shakespeare se convierte los lunes en un pueblo del México de la década de los noventa del siglo XX. Se trata de una adaptación de El enemigo del pueblo, de Henrik Ibsen.

La falta de integridad, la verdad a medias y el abuso de poder, no solo de los políticos, sino de distintos actores sociales están ahí. Nos recuerdan el pasado, el pasado reciente y la actualidad de nuestro país.

Bajo la dirección de Omar Olvera, y la adaptación de Olvera y Jorge Escandón, el elenco integrado por Sergio Bonilla, Anabel Ferreira, Raúl Bretón, Enrique Chi, Américo del Río, Lucía Huacuja, Gabriela Orsen y Jorge Escandón, nos regalan esta comedia. ¿Comedia? Sí, leyeron bien, pues esta versión se trata de la pieza dramática del autor noruego llevada a la comedia.

Aquí les damos tres razones para ver El enemigo del pueblo.

1. Un texto que cuadra perfectamente en la comedia. Pensar en esta obra de Ibsen como farsa cuesta un poco de trabajo. Sin embargo, es sorprendente – y un poco aterrador por lo familiar que nos suenan sus personajes – como con algunos ajustes, esta historia que nos habla de situaciones que podríamos ver el día de hoy en nuestro país y en muchos otros, se transforma en una divertida farsa.

2. Un ritmo bien pensado. Para lograr el efecto deseado de transpolar este drama a la farsa se requiere de buen ritmo. La historia fluye en un inicio como una agradable comedia, sin apresurarse; poco a poco la intensidad va aumentando hasta llegar a un ritmo acelerado que provoca risas continuas en el público.

3. Un balneario noruego que sin problema alguno podría estar en cualquier sitio. La corrupción y la falta de escrúpulos – en mayor o menor grado – podemos encontrarla en cualquier parte. Así como es posible transformar esta obra en una farsa, también es posible colocar el lugar donde sucede en cualquier país en cualquier época. Con algunas referencias visuales y musicales bien colocadas, de pronto nos encontramos en el México de los noventa. Una especie de rotativa, colocada a un costado del escenario, nos va situando temporalmente. Podemos saber, por los titulares de La voz de pueblo, que nos encontramos en 1994, en algún lugar de México.

Este montaje resulta una gran opción para arrancar la semana con teatro y de buen humor. Así que si te gustan las comedias y las historias que hablan de temas sociales, esta versión del El enemigo del pueblo es una buena opción para ti.

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Por Óscar Ramírez Maldonado.