El beso, del dramaturgo argentino Nelson Valente, es una comedia bien nivelada. Acumula poco a poco tensión entre los personajes, preparando el final. El autor, como lo hace en otros textos como El loco y la camisa o Los Perros, toma situaciones cotidianas y las lleva al extremo. Lo cotidiano es el material que el autor utiliza para que el público se reconozca y disfrute como testigo externo de sus propias debilidades y frustraciones.
La manera de construir historias del autor hace que situaciones tan comunes, como una reunión de dos parejas para recibir el año nuevo, se conviertan en una espiral de sucesos que mantiene al público atento y riendo.
Este texto de Valente llega a México al Teatro Milán bajo la dirección de Gonzalo Villanueva, con las actuaciones de Mariana Gajá, Yuriria del Valle, Pablo Perroni y Mariano Aguirre.
La mayor parte de este elenco ya ha trabajado junto en ocasiones anteriores y se nota esa química sobre el escenario, muy necesaria para una obra como esta, en la que –como en otros de sus textos– el autor aborda de nueva cuenta la complejidad de las relaciones personales y de pareja.
Las cuatro escenas de este montaje suceden en la sala de un departamento (escenografía diseñada por Mariano Aguirre), una gran reproducción de un cuadro de Pablo Picasso –de los diez que a lo largo de su carrera realizó bajo el título de El beso– domina la escenografía.
Aquí te decimos tres razones para ver El beso.
1. Un texto lleno de giros inesperados. A través de un tono ácido y divertido, las situaciones van incrementando su intensidad. Se trata de una obra que mantienen al público entre la risa y la sorpresa, entre momentos que se tornan de pronto un poco incómodos pero que, a fin de cuentas, morimos de curiosidad por saber cómo terminarán.
2. Una historia que nos hace reflexionar sobre los límites y nuestras decisiones. No se trata de un tratado sobre el tema, pero sí lo que sucede en esta obra nos lanza algunas interrogantes: ¿hasta qué punto el sobrepasar o modificar un límite, por pequeño que sea, puede trastocar todas nuestras dinámicas?
3. Un elenco que disfruta con lo que sucede en el escenario. Una comedia como esta requiere de una dinámica especial en su elenco, y en este caso, la tiene. El resultado es un montaje que fluye bien de principio a fin, en el cual las interpretaciones están bien niveladas y en el que las actrices y los actores se permiten explorar sus personajes.
Si tuviste la oportunidad de ver El loco y la camisa o Los perros, seguramente te interesará ver este montaje. También si te gustan las comedias con un humor ácido que van subiendo de intensidad, esta propuesta es para ti.
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Por Óscar Ramírez Maldonado.
















