Edi y Rudy, de Luis Enrique Gutiérrez Ortiz Monasterio (LEGOM), llega después de 20 años de su estreno nuevamente al escenario. Escrita en el 2003 y montada en 2006 por primera vez, este texto sigue siendo igual de vigente que cuando fue creado.

Se trata, a primera vista, de una crítica a la estupidez, la ignorancia y la corrupción. Sin embargo, si nos detenemos a dar una segunda mirada, estamos ante una crítica profunda a la miseria, la precariedad y un entorno que no ha brindado a los personajes de esta historia más oportunidades ni formas de desarrollarse que “negocios” éticamente muy cuestionables. La creatividad es su única forma de sobrevivencia, aunque todo cuanto idean termine siendo un desastre para ellos mismos.

LEGOM es un dramaturgo que supo capturar una manera de ser del mexicano y relacionarse con su entorno a través de la máxima de la corrupción: el que no transa, no avanza. A partir de retratar individuos, su obra lanza una mirada crítica al entramado de una sociedad acostumbrada al trinquete y los atajos.

En este montaje vemos a dos personajes, Edi y Rudy, que mantienen una amistad de larga data. Su relación se levanta sobre dinámicas tóxicas, codependencia y la trampa como medio de subsistencia. Ambos personajes discuten y narran sus andanzas llenas de situaciones cancelables que provocan –por la naturaleza de sus negocios y la manera de expresarse sin filtro– risas incómodas pero también liberadoras.

Aquí te damos 3 razones para ver Edi y Rudy.

1. La dramaturgia de Luis Enrique Gutiérrez Ortiz Monasterio, considerado uno de los autores más importantes de su generación, tiene mucho que decirnos en nuestra realidad actual. Los temas que tocó durante su carrera siguen siendo vigentes y necesarios de abordar.

2. La falta de corrección política es un respiro en esta época llena de cancelaciones. El humor punzante, ácido e inteligente de LEGOM es necesario para hablar sobre los temas que le interesaron para escribir.

3. Mónica Jiménez y Silverio Palacios logran actuaciones redondas y equilibradas. Ambos entienden a la perfección sus personajes y llevan la narración al tono exacto: enormemente divertido, confrontativo y cargado de crítica. El entendimiento que logran sobre el escenario es destacable.

Si disfrutas los textos llenos de humor ácido, interpretados de forma certera, esta obra es para ti. Tanto si conoces y gustas de la obra de LEGOM, o si deseas acercarte a ella, Edi y Rudy es el pretexto perfecto para reír y, por supuesto, reflexionar, dejando de lado por un rato la corrección política.

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Por Óscar Ramírez Maldonado, Foto: Cartelera de Teatro.