Lo oscuro, lo incomprensible, lo misterioso siempre ha acompañado al ser humano. Ejerce una fascinación en la imaginación en la que convive el magnetismo y la repulsión. Las leyendas, lo sobrenatural y lo monstruoso han sido narrado a lo largo de la historia de la humanidad. Un lugar especial en estas historias la ocupan los asesinos seriales; si bien estos personajes no fueron algo nuevo, con el surgimiento de los medios masivos de comunicación durante la revolución industrial cobraron una mórbida celebridad.

En 1888, en el Londres de la época victoriana, apareció el primer asesino mediático de la historia: Jack el Destripador. Los medios impresos de la época dieron un inusitado seguimiento a sus crímenes. Desde entonces, han surgido nombres que se han convertido en sinónimo del mal personificado.

Personajes como Charles Manson –quien dio la instrucción para el asesinato de siete personas, incluida la actriz Sharon Tate–; Ted Bundy; John Wayne Gacy, conocido como Pogo el Payaso Asesino; o en México personajes como Gregorio Cárdenas, “el Estrangulador de Tacuba” y más recientemente Juana Barraza, conocida como “La Mataviejitas”, forman parte de esta infame galería.

Personajes como estos han llegado hasta el teatro, como en el caso de Sweeney Todd: El Barbero Demoniaco (un personaje ficticio inspirado en leyendas urbanas, en el que se basó una obra de texto y el famoso musical) o el musical Préndeme (THRILLME: The story of Loeb & Leopold), a partir de la historia real de Richard Loeb y Nathan Leopold. A estos casos se suma ahora Dahmer, basada en los crímenes de Jeffrey Dahmer, quien a lo largo de trece años perpetró diecisiete asesinatos.

El teatro de terror y suspenso ha ido ganando terreno en la escena mexicana; como referente de este género se ha colocado Rafael Perrín. El actor y director presenta su nueva obra, en la cual actúa Emmanuel Okaury dando vida a Jeffrey Dahmer.

Aquí te damos tres razones para ver este unipersonal escrito por Vicente Ferrer.

1. El sello característico de Rafael Perrín. El director y actor tiene en su trayectoria montajes como La dama de negro, Esquizofrenia, Infierno y El Sótano con los que ha ido construyendo un lenguaje escénico para este género. En Dahmer –como director– imprime este sello propio para diferenciar este montaje de series y documentales sobre este personaje.

2. Una historia bien estructurada y narrada de manera eficiente. El autor toma toda la información existente de este caso, y los numerosos referentes en la cultura popular sobre el mismo, para articular y condensar en un unipersonal la estremecedora historia de este infame personaje, mezclando lo oscuro con algunos pincelazos de humor negro.

3. Transiciones que mantienen la agilidad. El actor Emmanuel Okaury se vuelca en la difícil tarea de construir un personaje que ha sido abordado en diversos filmes, series y documentales, logra una interpretación vívida, apoyado por las transiciones que el director crea para que la narración fluya sin problema y mantenga al público en suspenso.

Dahmer es una opción para quienes disfrutan el género del suspenso y del terror. Es una mirada hacia ese lado oscuro de la psique humana y nos hace cuestionarnos sobre el mal. Un tema, sin duda, complejo y pertinente en nuestra actualidad. En un país donde la muerte y los personajes sanguinarios son algo de todos los días, la pregunta de dónde es que nace la maldad es una pregunta cotidiana.

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Por Óscar Ramírez Maldonado.