Como parte del Festival Internacional de Dramaturgia Contemporánea, DramaFest 2025, se presenta Arde todo mientras canta. Se trata de una obra escrita por Verónica Villicaña y dirigida por Norbert Rakowski. Bajo el esquema de cruce de visiones entre el país invitado y México, el texto de la dramaturga michoacana es montado bajo la visión del director polaco, quien actualmente se encuentra al frente del Jan Kochanowski Theatre en Opole, Polonia.
La historia que Villicaña plantea aborda temas complejos y dolorosos. El odio y la violencia al interior de una familia que se encuentra inmersa en el crimen organizado busca profundizar en problemáticas sociales muy vigentes en nuestro país.
Dos hermanos, Robert y Miky, herederos de un negocio involucrado en actividades ilícitas, se ven enfrentados. Robert, después de reaparecer después de haber sido secuestrado, y de la muerte de su padre, regresa a su casa. Ahí busca retomar, al lado de Miky, el control de los negocios que momentáneamente su madre controla. En medio de la tragedia que se va configurando, se encuentra Karen, la esposa de Miky, con quien recientemente se ha casado.
Un texto de temas que duelen pero son muy actuales. El odio, la violencia, la pérdida y el poder, en un entorno en el que la idea de justicia se ha desvirtuado, es el mundo que viven los personajes de esta obra. Una historia que deja abiertas devastadoras preguntas: ¿qué quedará después del incendio si todo arde? ¿Es posible romper con los círculos de odio y de violencia?
Aquí te contamos 3 razones para ver este montaje.
1.Una propuesta que combina actoralidad, sonido, videoinstalación y diseño escenográfico. El equipo creativo construye un espacio minimalista, con una gran pantalla que funciona alternativamente como ciclorama que se pinta de colores intensos y como medio para presentarnos videos que hablan del pasado de los personajes.
2. El dispositivo escenográfico crea un alto contraste visual y lumínico, genera atmósferas y plantea un reto al elenco, que tiene que usar sus recursos actorales para no perderse en él. Claudia Lobo, Hamlet Ramírez, Luz Olvera y Pablo Villegas logran dar vida de manera efectiva a estos personajes sumergidos en un entorno violento y que viven al borde del abismo.
3. La música, compuesta por Iñaki Vázquez, toma distancia de la idea común que se ha establecido como norma para este tema. Desde un ambiente sonoro más cercano a lo electrónico, impulsa la narración con ritmos que fluctúan según las emociones que viven los personajes de esta historia.
El equipo creativo del montaje lo integran Sergio López Vigueras en el diseño escenográfico, Sara Alcantar en el diseño de iluminación, Edyta Rzewuska en el diseño de vestuario e Iñaki Vázquez en el diseño sonoro.
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Por Óscar Ramírez Maldonado, Foto: Cortesía de DramaFest














