Archipiélago, de la autoría de Sandra Burgos, bajo la dirección de Valeria Fabbri, tiene nueva temporada. Se trata de una propuesta que aborda la complicada relación de cuatro hermanas. Marcada por el abandono, secretos y heridas sin cerrar.
En su regreso, la obra cuenta con un elenco que mantiene algunos integrantes de la temporada anterior, como Sophie Alexander Katz, Flavia Atencio, Sandra Burgos y César V. Panini; también se integran nuevos elementos como Luz María Meza, Fernando Villa, Cris Ramos y el niño Gael Henderson Consuelo.
Se trata de una historia bien estructurada. Durante una cena de Navidad vamos conociendo los secretos de esta familia; cada una de las hermanas nos muestra sus debilidades y sus miedos. El montaje nos habla de cómo el dolor y el silencio pueden ir desgastando los vínculos dentro de una familia.
Aquí te decimos tres razones para ver este montaje.
1. Las relaciones familiares son un tema cercano para muchos. En este caso, a través de una familia fragmentada, la obra nos recuerda que las relaciones familiares no siempre son tersas. La historia de cuatro hermanas nos habla de la importancia de no callar ni permitir que viejas heridas familiares crezcan para poder reconstruir vínculos antes de que sea demasiado tarde.
2. Las piezas se van acomodando poco a poco para dejarnos conocer los miedos y heridas con las que carga cada una de las hermanas. La dramaturgia de Sandra Burgos nos narra en dos líneas temporales esta historia: una sigue una cena familiar de Nochebuena y la otra haciendo saltos al pasado.
3. Un tema paralelo que es importante mirar de frente. La obra, además de las relaciones familiares, habla del aislamiento y la forma en que —a veces— nos fragmentamos como personas y colectivos. Destaca la importancia de la comunicación para enfrentar la soledad y el aislamiento emocional.
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Por Óscar Ramírez Maldonado. Foto: Luis Quiroz, Cortesía Centro Cultural Helénico.
















