Ángeles en América de Tony Kushner obtuvo en 1993 el Premio Pulitzer de Drama y el Premio Tony a Mejor Obra. La obra está dividida en dos partes —El milenio se aproxima (1990-1991) y Perestroika (1992)— y como tema principal gira alrededor de la pandemia de VIH/sida en Nueva York durante los años ochenta.

La obra dio visibilidad a la crisis del VIH/sida, cuestionando la indiferencia gubernamental y política, así como el conservadurismo estadounidense. En su momento, fue un hito del teatro en su país y se volvió en un referente del teatro con temática LGBTQ+.

Sin embargo, es una obra que si bien hoy es también una forma de rendir homenaje a los miembros de la comunidad LGBTQ+ que murieron en aquel momento histórico, trasciende su temática original. Explora el sufrimiento humano como un tema universal, critica frontalmente el conservadurismo y la corrupción política e institucional. Es una obra que habla de resiliencia, empatía y solidaridad ante la hipocresía de una sociedad.

Bajo la dirección de Cristian Magaloni, llegan por primera vez a México ambas partes de Ángeles en América, una fantasía gay sobre temas nacionales. Esta obra, escrita para ocho intérpretes, cuenta con las actuaciones de Enrique Arreola, Carolina Politi, Vicky Araico, Pablo Marín, Assira Abatte, Aldo Guerra, Jesús Delgado y Lucio Giménez Cacho. Al reto que implica un texto exigente como éste, el elenco regala al público interpretaciones sólidas, comprometidas y que lo tocan.

Esta propuesta logra hacernos saltar de lugar y tiempo para narrarnos una historia. Utiliza la teatralidad para transportarnos y dialogar con el público. En el centro de esta épica está el oscuro abogado Roy Cohn. Este personaje, que en realidad existió, encarna lo más negro de la política estadounidense, la corrupción, la hipocresía y el abuso de poder.

Cohn fue operador del senador Joseph McCarthy, quien en la década de los años 50 encabezó la “cacería de brujas” anticomunista en los Estados Unidos. En esta persecución también fueron víctimas miles de personas homosexuales. Si bien no se menciona explícitamente en la obra, el abogado fue el mentor del actual presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, lo cual le da al montaje una aura mítica y una vigencia perturbadora frente a la realidad política de aquel país y su impacto en todo el mundo. El legado de Cohn extiende su oscura sombra hasta el día de hoy.

Aquí te damos tres razones para ver Ángeles en América, parte 1 y parte 2:

1. Ángeles en América es una de las grandes épicas estadounidenses de finales del siglo XX. A diferencia de obras como El nacimiento de una nación, película fundacional y autocomplaciente de la “América blanca”, esta pieza se presenta como el reflejo incómodo y crítico de un Estados Unidos intolerante, racista, conservador e hipócrita.

2. Se trata de un montaje teatral de largo aliento: por primera vez en México se presentan ambas partes de este clásico contemporáneo. Cristian Magaloni en la dirección y su elenco enfrentan este monumental reto con recursos sorprendentes, narrando de manera ágil y atractiva una historia que transporta al público a través de distintos tiempos, lugares y dimensiones.

3. Finalmente, la exigencia de asistir a una historia dividida en dos partes (que puedes ver el mismo día o en dos días distintos) se convierte en una verdadera celebración del teatro presencial: un acto de entrega compartida que fomenta la solidaridad y la empatía tanto en el elenco como en el público.

Si te gustan los grandes clásicos contemporáneos y el teatro que a través de una historia bien construida te hace reflexionar y pensar en temas profundos, Ángeles en América parte I y parte II son una gran opción. Puedes ver la primera parte un día y la segunda al siguiente, o elegir ver ambas partes el mismo día. Ambas opciones las puedes encontrar. Si bien suena a mucho teatro para un fin de semana, te podemos asegurar que el tiempo se pasa volando con este montaje.

Para información, horarios y más, haz clic aquí para Ángles en América parte I, El milenio se aproxima, y clic aquí para Ángeles en América parte II, Perestroika.

 

Por Óscar Ramírez Maldonado.