Intouchables, película francesa de 2011, fue todo un fenómeno en su país que trascendió fronteras. En México y en otros lugares de Latinoamérica se conoció como Amigos intocables; fue tal su éxito que incluso tuvo remakes en Argentina, Estados Unidos y la India. Dirigida por Éric Toledano y Olivier Nakache —quienes también realizaron el guion—, la cinta está inspirada en un suceso real.
Toledano y Nakache abordan la improbable amistad entre dos personas que provienen de entornos totalmente opuestos: un empresario tetrapléjico que requiere de un ayudante personal y un inmigrante con antecedentes penales. Esta salió de las pantallas y ha llegado hasta los escenarios teatrales con distintas versiones, entre ellas la que recientemente se estrenó en México bajo la producción de Mejor Teatro y la dirección de Angélica Rogel.
Con el título de Amigos intocables, la obra cuenta con un elenco integrado por Tony Dalton, Manuel Cruz Vivas y Sebastián Dante (alternando), Daniela Luján, Mónica Dionne y Daniel Bretón. Dalton da vida a Felipe, el empresario que después de un accidente queda tetrapléjico; mientras que Manuel Cruz Vivas y Sebastián Dante son Abel: el joven que, en esta versión, en vez de ser migrante, proviene de un entorno poco privilegiado, lleno de violencia, delincuencia y con pocas oportunidades.
Abel, quien no cuenta con preparación especializada, se convierte en el cuidador de Felipe. Esta relación laboral, poco a poco, se va transformando en una amistad entrañable que cambia el rumbo de la vida de ambos.
Aquí te damos tres razones para ver Amigos intocables:
1. La amistad de Felipe y Abel conecta con el público en distintos niveles. Esta historia subraya la trascendencia de la amistad, de la confianza y de encontrar un apoyo para seguir adelante; por otro lado, habla de la importancia de mirar al otro sin prejuicios para entender quién es de verdad. Es una gran lección que nos recuerda que todos merecemos una segunda oportunidad.
2. Esta comedia es una crítica hacia el clasismo, el racismo, la discriminación y la desigualdad. El montaje, con ironía, humor negro y desenfado, señala todos estos rasgos que evitan que avancemos hacia una sociedad más justa e incluyente.
3. La dirección de Angélica Rogel y el resto del elenco dan una base sólida a Tony Dalton, Manuel Cruz Vivas y Sebastián Dante —quienes llevan el mayor peso de la historia— para que construyan un puente con el público con una obra divertida, emotiva y conmovedora, que al final deja un mensaje cargado de esperanza.
Si te gustó la película, esta propuesta es una forma de revivirla desde una mirada distinta. Si no has visto la cinta, no te preocupes: este montaje se sostiene por sí solo; te hará pasar un buen rato y además te dejará un gran mensaje y temas para reflexionar. Es, a fin de cuentas, una de esas historias que atrapa y nos recuerda las famosas líneas del poeta inglés John Donne: “Ningún hombre es una isla, /completa en sí misma. / Cada uno es un pedazo del continente, una parte del todo”.
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Por Óscar Ramírez Maldonado, Fotos: Cortesía Mejor Teatro.















