La Revolución Mexicana y sus personajes marcaron, para bien y para mal, el camino que nuestro país tomó durante el siglo XX, y todavía hoy somos –como nación– resultado de lo que entonces sucedió. En Amaro, con el dedo en el gatillo, Misha Arias de la Cantolla y Amarocoautor y codirector del montaje al lado de Gabriel Yépez– trata de articular la historia de su familia con ese devenir histórico.

Misha Arias, quien también interpreta este unipersonal, es nieto del general Amaro. El general de división Joaquín Amaro fue una destacada figura militar que surge del proceso revolucionario. Fue secretario de Guerra y Marina bajo las presidencias de Plutarco Elías Calles, Emilio Portes Gil y Pascual Ortiz Rubio, es decir, durante gran parte del periodo conocido como el Maximato. Periodo que marcó profundamente las formas políticas del México del siglo XX. Fue además director del Colegio Militar y fundador de la Escuela Superior de Guerra. Se le conoce como “reformador del Ejército Mexicano”, su estatua ecuestre hoy la podemos ver frente del Campo Marte sobre Reforma, a un costado del Auditorio Nacional.

Para narrarnos esta pieza de teatro documental, sus autores trazan paralelismos entre Hamlet de William Shakespeare y la figura de su abuelo. Se trata de un paralelismo poco común cuando de Shakespeare y poder se trata. La elección natural, normalmente, es Macbeth –como en el caso de Mendoza de los Colochos Teatro– o Ricardo III. Sin embargo, esta elección busca, a través de los fantasmas familiares, abordar el tema del ejercicio del poder y sus consecuencias desde una esfera íntima. Frente a lo público, se contrapone lo privado y el peso simbólico al interior de su familia de una figura destacada en la vida político-militar del México del siglo XX.

Aquí te decimos tres razones para ver Amaro, con el dedo en el gatillo.

1. Dispositivo escénico de teatro documental que echa una mirada a la formación del moderno Estado mexicano. A través de material documental y visual, Misha Arias y Gabriel Yépez buscan trazar un mapa de cómo se constituyó el poder político-militar en el México del siglo XX.

2. Trabajo físico de Misha Arias, quien a través de su expresión corporal, presencia escénica y cambios de ritmo sobre el escenario, marca las transiciones entre su propia persona y la figura de su poderoso abuelo. Su corporalidad es el elemento que articula la narración documental con el drama escénico.

3. El biodrama, elementos multimedia y archivos documentales y gráficos construyen una propuesta que intenta encontrar vasos comunicantes entre el contexto social, político e íntimo. En el escenario dividido en dos planos visuales y espaciales nos refiere a estos planos que separados se mueven en paralelo.

Así que si te gusta el teatro documental y la historia, Amaro es una opción para ti. La obra se inserta en el crecimiento que ha tenido este género en los últimos años. A partir de él, los creadores escénicos han encontrado una herramienta potente para abordar las realidades sociales y políticas en Latinoamérica.

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Por Óscar Ramírez Maldonado.