La protagonista es interpretada por Sofía Sylwin, actriz cuyo trabajo en El Amor de las Luciérnagas seguiremos recordando entrañablemente y que ha seguido sorprendiendo en montajes como La Semilla, Si no lo cuentas tú, ¿quién lo sabrá? y Julieta Tiene la Culpa, obra que recientemente se presentó en la Muestra Nacional de Teatro.
Sofía tiene una habilidad muy bonita, y destacable, en la manera en la que puede modular su voz; solo con el tono de sus palabras puede transmitir un sinfín de emociones.
En Vine a decir adiós tiene además el reto de comunicar con el cuerpo, en los movimientos escénicos concebidos por Ángel Lara y especialmente en una escena en la que un perverso antagonista (Arturo Reyes) desea quitarle un pedazo de piel. Justamente, este mismo actor da vida además a su entrañable abuelo.
Y es que uno de los diferenciadores de este montaje es que cuatro de los cinco actores dirigidos por Geralldy Nájera dan vida a múltiples personajes. Así, Ángel Lara interpreta a un taxista, a un hombre que espera su maleta o a uno de los pasajeros del turbulento vuelo que toma la protagonista.
En diferentes momentos, Muriel Ricard puede ser una sobrecargo que alienta a la joven a iniciar su aventura, una cantante que la invita a su camerino y le habla de su padre o parte de un llamativo grupo de chinelos; la constante en ella es el color rosa, y sobre todo, la manera en la que va guiando a May como una especie de conciencia.
Reyes también recrea varias personalidades, pero es su caracterización como el abuelo una de las más entrañables; una de las pocas constantes en la vida de la joven y uno de los únicos que le demostró cariño.
Otro elemento clave es la madre de May (Anilú Pardo), quien continuamente la minimiza, y sobre todo, le va cambiando la historia de lo que realmente pasó con su padre; esto de alguna manera la motiva aún más a querer encontrar respuestas.
Durante su búsqueda May se va trasladando por diferentes escenarios: la oficina de su madre, un aeropuerto o un hotel de mala muerte, esto se logra con detalles en la escenografía concebida por Mauricio Ascencio que incluye amplias paredes, una alfombra roja estampada y un closet del que pueden entrar y salir tanto prendas como personajes. Del lado izquierdo, tres puertas laterales fungen como verdaderos portales a otros universos; de ahí salen los diferentes actores de maneras coordinadas, y con la llegada de cada uno, se van conociendo más detalles.
Vine a decir adiós es un trabajo del dramaturgo Juan Cabello que escribió durante la beca del autor en la Fundación para las Letras Mexicanas y que fue comisionada por Teatro UNAM para el FITU (2018).
Además de resultar un viaje sumamente creativo, la obra es una vistosa fantasía llena de color que nos remarca que a veces las respuestas no se encuentran afuera, sino adentro de nosotros mismos…
La obra se presenta de viernes a domingo hasta el 18 de diciembre en el Foro Lucerna del Teatro Milán, consulta horarios, precios y descuentos, aquí.
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