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PRUEBA PERFECTA: Contrapunto entre genialidad y trastorno mental



Por Alegría Martínez/ El hecho de heredar la capacidad científica y el trastorno mental de un padre, genera el conflicto entre dos hermanas en Prueba perfecta, obra de David Auburn, que indaga en las relaciones familiares y destaca la duda que desde siglos atrás pone en entredicho la inteligencia matemática femenina.

Bajo la dirección de Rodrigo Nava, también guionista y productor del actual montaje en México de esta obra (19 años después de haberse presentado bajo la dirección de Jaime Metarredona, con el entonces joven actor Plutarco Haza), el elenco es encabezado por el mismo Haza, que en su etapa de madurez, desempeña acertadamente el rol protagónico del padre y matemático sobresaliente.

El texto del dramaturgo estadounidense, distinguido con premios como el Kesselring en el año 2000, así como el Tony y el Pulitzer de drama un año después, profundiza en la compleja relación entre dos hermanas, una heredera del padecimiento mental y el talento científico del padre y la otra, que sin comprender el erudito lenguaje de ambos, ni su relación, intenta proteger a su hermana menor sin respetar su criterio ni su talento.

Con más de 20 años de vigencia en la cartelera neoyorkina, Prueba perfecta (The proof,  también filmada en 2005 y protagonizada por Gwyneth Paltrow y Anthony Hopkins), reflexiona sobre el desasosiego, la desconfianza y el sufrimiento familiar que causa el trastorno mental, tanto a quien lo padece, como a la persona que cuida a su ser querido.

A este entramado que se deriva del planteamiento central, se agrega la presencia de un joven matemático y ex alumno del científico, que busca rescatar la valiosa información, contenida en los cuadernos de su brillante maestro.

El dramaturgo, director y guionista, Auburn nacido en Chicago en 1969, plantea la posibilidad de una relación amorosa entre los dos personajes jóvenes de su obra, que durante el curso de los acontecimientos, van de la sorpresa al encuentro y el distanciamiento, hasta que el joven se da la oportunidad de analizar y contrastar los hechos que antes dio por sentado.

La acción, que transcurre entre el jardín y el patio de una casa deteriorada, en cuya fachada se proyectan, de vez en cuando fórmulas matemáticas, da inicio con la plática de la hija que se hizo cargo del padre durante los últimos años de su enfermedad.

Así es como el personaje del padre aparece a manera de flash back, con lo que da oportunidad al espectador de asomarse a momentos de su vida en común, enterarse de antecedentes importantes de su relación y conocer el amor que había entre ellos.

La propuesta escénica cuenta con un elenco que alterna funciones, conformado por Plutarco Haza, Germán Bracco, Estefanía Hinojosa, Bárbara López, Arantza Ruiz y Sara Maldonado, así como con Jesús Zavala, en su mayoría, – excepto Haza-, actrices y actores que han desarrollado su carrera en el ámbito televisivo y cinematográfico.

Como si la preocupación de cada personaje se mantuviera en un estado de contención tersa, sin posibilidad de extralimitarse, el público sigue la acción como si estuviera a cierta distancia del drama que vive cada quien y del obstáculo al que se enfrenta.

Los momentos en que padre a hija protectora sostienen una intensa conversación, nuevamente de regreso en el tiempo, -en esta oportunidad entre el personaje creado por Plutarco Haza y el realizado por Arantza Ruiz-, abren al público la gozosa posibilidad de comprender a cabalidad la marea de contradicciones, que nutre y vulnera la relación entre ambos.

Por su parte, Plutarco Haza, cuyo personaje se encuentra en un plano de realidad distinto al de sus hijas y alumno, desempeña con experiencia y soltura el rol de un hombre empeñado en rescatar la brillantez de su maquinaria cerebral, al tiempo en que se percata de que una buena parte de ésta se hunde sin remedio.

Mientras que, Claudia Hinojosa, lleva a buen puerto a un personaje que acepta su desconocimiento sobre ciencia, al tiempo en que se niega a pensar que haya caminos diferentes a los que alcanza a vislumbrar.

De igual forma, Germán Bracco, en el papel del ex alumno, construye a un personaje dual que ostenta calma y seguridad, mientras duda, para avanzar enseguida rumbo a su objetivo y retroceder, según vea resultados.

Prueba perfecta es un montaje que también señala el hermetismo de la comunidad científica, sus obstáculos, el temor ante la vigencia de su capacidad profesional y su obsesión por los descubrimientos.

La obra, destaca la inequidad y la cerrazón ante los avances de las mujeres dedicadas a la ciencia, así como el desconocimiento y la desconfianza por parte de personas y familiares que, sin indagar, comprender, ni involucrarse con quienes padecen alguna enfermedad mental, ni con quien los cuida, intentan decidir sobre la vida de los demás.

El montaje es una producción de Retro Live!, la escenografía es de Javier Ángeles, el vestuario de Celia Galván, la iluminación es de María Vergara, la música original es de León Leiden; la adaptación es de Adriana Barrera y Rodrigo Nava.

Prueba perfecta abre una puerta para comprender el contrapunto entre genialidad y trastorno mental, y se presenta de viernes a domingo en el Foro Shakespeare, ubicado en Zamora 7, Col. Condesa, consulta horarios, precios y descuentos, aquí.

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