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En la actualidad existen diversos movimientos sociales que buscan un cambio y la transformación de las injusticias a través de la información y la visibilización de distintas realidades, en el teatro dichas corrientes son expuestas y presentadas al público con el fin de generar reflexión e incentivar la conversación.

Orgullo de Alexi Kaye Campbell bajo la dirección de Angélica Rogel ofrece una historia que busca invitar al espectador a conectar con sus verdaderos instintos, explorar y encontrar ese lugar para ser feliz y luchar por él al exigir respeto.

Al respecto, la directora de teatro comparte: “Gran parte de esta vida tiene que ver con la sexualidad, tanto con nuestra identidad, gustos y preferencias, el primer montaje que hice se llamaba Placer y dolor y se trataba de una mujer que tenía muy poca cercanía con su sexualidad y con su identidad, la historia mostraba cómo iba descubriéndose a medida de las fantasías que va creando en su mente, entonces hablar de estos temas en el teatro es indispensable porque estamos visibilizando un fragmento de nuestra humanidad. Yo no podría imaginar el teatro sin estas ramas temáticas dentro de él”.

Y agrega: “Los escenarios se están llenando cada vez más con estas tramas. Sin ir más lejos, Corazón gordito la obra ganadora en los Premios Metropolitanos, del dramaturgo Saúl Enríquez, hablaba de una familia integrada por una mamá y sus dos hijas, una de ellas violentada sexualmente de pequeña. Estas historias nos ofrecen la oportunidad de construirnos y evitar continuar repitiendo patrones de comportamiento machistas dentro de un contexto bajo el yugo del patriarcado”.

De acuerdo con la directora, el brindar una visión de distintas realidades en escena representa un punto de encuentro crucial para el intercambio de ideas, generando un movimiento hacia el cambio. “Es necesario decir ‘sé lo que quieras, elige la pareja que quieras, haz lo que te haga sentir bien y respeta lo que esté eligiendo la otra persona”, asegura.

“En este sentido, el teatro siempre está alimentándose de lo que ocurre socialmente, entonces por eso podemos ver que existe un amplio porcentaje de propuestas escénicas que tocan estos temas actualmente y eso es propicio para establecer un canal de comunicación con el espectador y a nosotros nos interesa decirle vamos a transformarnos en mejores personas, respetémonos a pesar de toda la adversidad que existe”, expresa.

Angélica asegura que Orgullo es una obra atractiva desde el texto, porque retrata una realidad actual desde el pasado y expone como era señalada la unión amorosa de dos hombres, algo mal visto en su contexto, clasificándose como una desviación, pensamientos que hasta la fecha perduran. “Basta observar las escalofriantes terapias de conversión, estamos a más de cincuenta años de distancia y hoy en día todavía existen personas a las que les aberra una relación homosexual”, señala.

“El orgullo viene de conocerte, valorarte y aceptarte tal cual eres, con la posibilidad de encontrarte en el camino gente tóxica que por su ignorancia continúa repitiendo estos patrones heteronormativos, pero en estos casos son ellos los que tendrán que aguantarse y respetar los derechos de los demás”.

Y agrega: “Debemos ver y sobre todo aceptar que la sociedad es múltiple y que los colores son muchos, entonces trabajamos mucho desde ese lugar en pensar qué es el respeto, cómo nace, cómo es sentirse orgulloso de ser quien eres y cómo compartirlo con los demás. Nosotros somos personas a las que nos interesa mucho hablar de estos cuestionamientos con el fin de invitar al espectador a sentirse cómodo en su propia piel y seguro en el lugar en el que se encuentre”, concluye.

La puesta en escena ofrecerá funciones a partir del 1 de diciembre de miércoles a domingo en el Foro Lucerna del Teatro Milán, para conocer horarios, precios y descuentos, aquí.

Por Ulises Sánchez, Fotos: Cartelera de Teatro

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