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Por Arantxa Castillo, Foto:Cartel oficial/A lo largo de su larga trayectoria, Héctor Bonilla ha sido acompañado por el personaje de Iván Ivanovich Niujin, protagonista del monólogo Sobre el daño que causa el tabaco de Anton Chéjov.

El actor de 81 años interpretó a este personaje por primera vez a sus 23 años, ahora 58 años después, luego de miles de representaciones a lo largo de su vida, regresa con este unipersonal en un formato a distancia, de la cámara a una pantalla.

Al otro lado del teléfono, suena la voz del intérprete, director y productor, quien nos cuenta personalmente cómo ha sido su viaje personal con este monólogo al que define como una “salvación”.

“En primer lugar fue una tabla de salvación, porque saliendo de la escuela de Teatro de Bellas Artes no tenía ningún trabajo, nadie me pelaba, ningún padrino ni nadie que me apoyara, busqué y encontré el monólogo de  Chéjov para representarlo”, comentó en exclusiva para Cartelera de Teatro.

Abundó: “Yo me pintaba las arrugas, me ponía una peluca con canas, de aquel monólogo en el que yo presumidamente me quitaba la peluca para que vieran que joven era. Ahora que me quito el maquillaje el viejito sigue ahí, han pasado muchos años”, comentó el primer actor entre risas.

Bonilla, quien da vida a un hombre que comienza a dar una conferencia sobre lo dañino que es el tabaco y que acaba en una confesión personal de sus miserias y debilidades, enfatiza en la capacidad de Chéjov de jugar con los géneros dentro de la misma historia.

“Casi nadie se atreve a saltar de un género a otro, es decir, hay tragedia, comedia, farsa, melodrama; porque pierden la verosimilitud y en este breve monólogo, Anton  Chéjov pasa de la farsa al melodrama y la gente lo recibe muy bien”, dijo.

Explicó que desde que llegó a su vida su mujer, la actriz Sofía Álvarez, decidió incorporar una dinámica en la que ella lo maquilla frente al público, mientras él le habla al público sobre la vida de Chéjov, quien a sus 30 años sufría por la tuberculosis.

“Ha sido muy importante rescatar este monólogo al que le tengo cariño y rescatar la forma de hacerlo junto a Sofía maquillándome mientras hablo de Chéjov. Es un ser humano afectado con lo que le toca vivir. Además, en este relato Chéjov  refleja su sentir”.

El actor, quien pasa el confinamiento leyendo y viendo cine en su casa junto a su esposa, asegura que está contento de hacer una obra a distancia, pues señala que este formato digital tiene mucho futuro, aunque deja claro que ninguna pandemia podrá acabar con el arte escénico.

“Se pensó que el cine iba a desaparecer el teatro, no le hizo ni cosquillas, luego llegó la televisión y pasó lo mismo y en este caso tampoco va desaparecer, ¡eso es imposible por la relación directa entre seres humanos! Me parece maravilloso que se abra este nuevo sistema por la proyección y el futuro que tiene, es algo muy impresionante que de pronto te puedas conectar a Europa o Asia, que en lugar de un auditorio de 30 o 100 personas, tienes 50 mil posibles espectadores y pues vamos a darle”, concluyó.

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