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RENTAS CONGELADAS: Una visita al pasado de esta ciudad



Fotos: Mauricio Gálvez

Por Luis Santillán/Sergio Magaña escribió en 1959 Rentas congeladas con el propósito de llevarla a escena en colaboración con Gabilondo Soler, sin embargo, no ocurrió así y la obra se estrenó en 1960 con la musicalización del propio dramaturgo. El texto no fue publicado y eventualmente cayó en el olvido.

Julián Robles deseando publicar las obras completas de Magaña realizó una investigación que le condujo a encontrar el musical estrenado el siglo pasado. De manera coincidente Óscar Gabilondo Vizcaíno encontró las partituras que se habían escrito para ese montaje, solo que estaban inconclusas.

Robles decide realizar lo que se frenó hace tanto tiempo y se encarga de la producción para llevar a escena Rentas congeladas de Sergio Magaña con la música de Gabilondo Soler. El productor tiene la sensatez necesaria para colocar el material en manos de un director que pueda enfrentar esta hazaña y Mario Espinosa es quien materializa el texto en escena.

Para hacerlo posible se suma Luis Mario Moncada en la adaptación y Eduardo Piastro en los arreglos, orquestación  y música original.

La línea anecdótica plantea el conflicto de un regente que tiene que decidir si hace caso de los intereses de la gente de poder o de las necesidades del pueblo, unos piden descongelar las rentas, los otros lo contrario. Con una estructura de comedia de enredos el regente vive desde otro ángulo la problemática y bajo esta nueve percepción está listo para tomar una decisión.

La construcción de personajes por parte del autor está cimentada en los tópicos, cualidad que aprovecha Espinosa para jugar con elemento fársicos que le dan soporte al universo donde ocurren las acciones.

Espinosa es un director muy hábil en su hacer, casi siempre aprovecha la propuesta contenida en los textos para ofrecer una teatralidad llamativa. En esta ocasión, mediante un divertimento, le da agilidad y soporte a las palabras de Magaña. Hace que todo el elenco asuma sus personajes alejados de la caricatura pero sin renunciar a “ilustrar” clases sociales desde la óptica melodramática que trabaja el autor.

El trabajo del elenco es bueno, la parte musical se construye muy bien, hay armonía en las escenas corales, destacan cuando sus personajes tienen peso en las situaciones, son un muestrario de la gran calidad actoral que tiene el teatro mexicano.

Se distingue Berenice Mastreta con el personaje de Brunilda. La corporalidad que le da al personaje lo convierte en un imán, con lo poco que contiene desde texto ella genera variantes emotivas que la dimensionan de manera compleja, es palpable por lo que atraviesa en cada situación, emplea el ritmo y matices para que la comicidad nunca la abandone y logra –gracias al trabajo emotivo- pasar de lo jocoso a lo patético fomentando que el público se enlace con su personaje.

Rentas congeladas es una propuesta divertida, que muestra el talento del reparto, de los músicos y del director. También es una forma de ver como concebían el teatro dramaturgos del siglo pasado.

Las funciones son el Teatro Julio Castillo hasta el 9 de junio, consulta precios y horarios, aquí.

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