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EL PADRE: Un oasis en el desierto



Fotos: Sergio Carreón Ireta

Por Luis Santillán/La Compañía Nacional de Teatro produce El padre de August Strindberg bajo la dirección de Raúl Quintanilla. El texto de Strindberg plantea la confrontación de dos concepciones del mundo, cada una de ellas desea su extensión y/o realización por medio de la hija en común, pero sólo una de las partes tiene la voluntad de llegar hasta las últimas consecuencias para lograrlo.

Mucho se ha escrito sobre la dramaturgia de Strindberg, entre lo que se argumenta está categorizarlo como misógino, mirar desde esa perspectiva El padre es querer quedarse con la salida fácil. Lo que ofrece el autor en esta obra es un personaje sumamente poderoso, pero astutamente discreto. El diálogo de la parte final entre “el Pastor” y “Laura” es la mejor forma de definir lo que el texto logra de manera potente, no se transcribe para que sea en voz de los actores que se aprecie la síntesis del personaje.

Raúl Quintanilla ofrece una dirección donde la composición, el trabajo actoral, el tono son el eje de construcción. Sabe que su reparto lo encabezan actores de gran trayectoria, de amplias herramientas, con gran capacidad y toma lo que aporta cada uno y va hilvanando.

Construye la relación de los personajes, apuntala quiénes son cada uno de ellos, proyecta los estados emotivos por medio de la composición. Hace uso del espacio y traza de tal manera que hay claridad en la acción, hay fuerza en los momentos, juega hábilmente con los planos para acentuar lo que cree que apoya la propuesta de texto.

Quintanilla muestra una dirección pulcra, donde cada elemento, cada entidad van sumando, desarrollando la línea anecdótica para que el público se adentre en un texto con más de 100 años y reaccione como si hubiera sido escrito recientemente.

Ana Ligia García es quien interpreta a “Laura” y lo hace de una manera asombrosa. Cuida mucho la contención, construye estados internos en los que pareciera que nada acontece, pero va generando cargas emotivas mismas que nunca tienen un estallido sino pequeños y contundentes momentos. Todo el trabajo de acción y reacción está matizado para exponer la complejidad del mundo que alimenta a “Laura”; la fuerza del personaje está en el empleo de estrategias, cada una de ellas requiere de inflexiones concretas, variadas.

El diseño de escenografía e iluminación son de Philippe Amand, curiosamente lo que destaca es la iluminación. Crea ambientes donde el juego de sombras va marcando el crecimiento de los personajes, emplea direcciones de luz que sirven para acentuar a los personajes en las confrontaciones; equilibra el espacio al segmentarlo lumínicamente.

El padre es un texto que tiene mucho que aportar por la forma en que expone la confrontación por el derecho tutelar. Si bien el contexto en el que fue creado conllevaba una problemática particular, el fondo, lo que alimenta la estructura, la creación de personajes y la línea anecdótica tiene una vigencia de gran relevancia.

Las funciones son en la Sala Héctor Mendoza, Casa de la CNT, hasta el 14 de julio, consulta los horarios aquí.

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