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MÉXICO 68: Concatenando el pasado con el presente



Fotos: Roberto Sosa

Por Roberto Sosa/Juventud y revolución. El movimiento estudiantil buscaba un cambio democrático en el país, mayores libertades políticas y civiles, menos desigualdad, la renuncia al gobierno del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y la eliminación del autoritarismo. Para el estado mexicano el movimiento intentaba instaurar un régimen “comunista” y lo criminalizó.

El gobierno de México declaró que los manifestantes eran delincuentes, terroristas y un peligro para la seguridad nacional. La designada Operación Galeana que perpetró la masacre el 2 de octubre de 1968 en la Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco, fue una acción planeada por el Gobierno y ejecutada por el Ejército Mexicano con el apoyo de la Dirección Federal de Seguridad, la Secretaría de Gobernación y el grupo paramilitar Batallón Olimpia.

Bocaza es la inconforme, es la líder del grupo y se quiere escapar, si traspasa la línea roja puede morir electrocutada. Si la cruza podría volar hacia la libertad. En la misma prisión están entre otros los que representan el consentimiento, sumisión y la indiferencia. Se imaginan vivir sin miedo…. Se escucha una canción, “Campos de fresas por siempre”, como un signo de la perenne opresión.

En otro extremo está Cronopio (no es un dibujo fuera del margen, ni un poema sin rimas, como lo definió el escritor Julio Cortazar; sí tal vez el mamífero extinto que vivió en Sudamérica; quizá tenga que ver con el país de origen del actor) hablando por internet, el viejo de hoy, joven en el 68: Aquí estoy después de 50 años abriendo la boca. La revolución que iniciamos murió joven…, allí perdió a su amada Lutecia.

La dramaturgia es de David Olguín, la construye concatenando el pasado con el presente, la poesía con el dolor y la farsa con la conciencia. Su discurso escénico es con personajes jóvenes y uno viejo –equilibra ideologías y pensamiento-, dos generaciones que no olvidan y no perdonan. Con una mascarada significa el acto que nos cubrió de sangre y de ignominia: la matanza en Tlatelolco.

La puesta en escena es del mismo David Olguín. Traza el escenario en dos frentes, este dispositivo consiente que la dramaturgia fluya como un río en medio del escenario con los espectadores en cada una de la orillas. La dramaturgia-río mana permitiendo que la atención del público esté en lo que quiere ver, unos ven en una dirección y otros en otra, esto le permite a cada espectador construir su propio espectáculo. Y ver al espectador que tiene enfrente, es como verse a sí mismo.

Las actuaciones son de Mauricio Davison (Cronopio), Mar Aroko (Bocaza /Madre), Yenizel Crespo (Maguita /LEA), Manuel Cruz Vivas (Kinkos /Sócrates), Ramiro Galeana Mellín (Tartajoso / Jayaxtreinta y tres), Valeria Navarro Magallón (Trola/ Barros), Viridiana Tovar Retana (Cuca/ Barragano) e Iván Zambrano Chacón (Padre). El trabajo de todos es magnífico, sus actuaciones subvierten en los asistentes todo el poder del texto. La historia la tejen con su piel y carne.

México 68 estruja y sacude, donde una mesa representa la nación, en cada personaje está la población que conforma este país y el padre –papá gobierno- somete la voluntad de sus hijos. La obra duele, trastoca y nos desarma, al final uno debe agacharse a buscar sus propios pedazos para volver a construirse. El teatro, sólo el teatro –hecho de esta forma- logra perturbar al espectador.

La escenografía e iluminación son de Gabriel Pascal; vestuario Laura Martínez; departamento de máscaras y escultor, Neftalí Zamora. En la música, los temas son canciones sesenteras de Jimi Hendrix, Black Sabbath, The Doors, The Beatles, Los Hitters, Metallica, Ed Cox, Clown Core y cierran con Simpatía por el diablo de The Rolling Stones… devoción por quien nos chinga, si esto no duele, es porque ya somos insensibles.

Las funciones son en el Teatro El Milagro de jueves a domingo, consulta precios y horarios, aquí.

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Un comentario sobre “MÉXICO 68: Concatenando el pasado con el presente

  1. Apreciable David Olguín, el subgénero musical que toca Metallica es Thrash metal que se traduce como metal aporreador, apabullante, machacante. El Trash metal no existe o al menos no es lo que tocan bandas similares a la ya mencionada. Por consiguiente decir que “metal basura” es incorrecto. Recomiendo revisar el documental Get Thrashed. Me habría encantado que solo existiera la escena de la comida creo que ahí está todo el discurso de la obra.

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