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Por Mariana Mijares/ Después de tener una temporada muy exitosa el año pasado, Rotterdam regresa renovada y con nuevas caras: un nuevo elenco que aportará al texto de Jon Brittain una energía diferente y que se podrá ver los viernes en el Foro Shakespeare.

Platicamos con el director, Roberto Cavazos, sobre cómo replantearon este proyecto -y los retos que implicó-, y con las nuevas protagonistas Lorena del Castillo y Amaya Blas sobre este gran montaje sobre aceptación y ante todo, amor.

Roberto Cavazos, el orquestador de Rotterdam

Cavazos es el responsable de haber traído este montaje a México, y además de director, fungió como adaptador.

Foto: Cortesía Roberto Cabazos

¿Por qué se decidió cambiar de elenco?

Desde que hicimos el casting para el montaje original, habíamos comentado la posibilidad de cambiar de elencos cada cierto tiempo. La verdad es que vimos tantas actrices increíbles que se nos hubiera hecho una lástima no trabajar con más de ellas. Cuando resultó que una gran parte del elenco original no podría participar en esta nueva temporada, debido a otros proyectos, vimos la oportunidad perfecta de hacer el cambio y ver nuevas versiones de estos personajes.

¿Cómo se encontró el nuevo elenco?

Por casting. Leímos a una combinación de talento que ya había hecho casting para la temporada original y gente nueva.

¿Cómo se ha hecho esta transición para la nueva etapa?

Con poca dificultad, ya que el elenco anterior fue muy generoso y los nuevos intérpretes sumamente diligentes, además de talentosos.

¿Cuánto tiempo se ensayó?

Un mes, igual que el elenco anterior.

Foto: Cortesía Roberto Cabazos

¿Qué retos implicó el cambiar de actores? ¿Sientes que cambió el ritmo?

Afortunadamente ya tenemos nuestra escenografía y un texto con cortes hechos desde antes de empezar a montar, por lo cual hemos podido darnos el lujo de ensayar la obra como si fuera la primera vez, con nuevas propuestas para cada personaje.

¿Cuáles fueron las dificultades para ambos elencos? Para los originales, para desapegarse, y para los nuevos, de crear un personaje de una obra que ya estaba en marcha…

Obviamente el elenco original se sentía muy apegado al montaje (y nosotros a ellos), pero creo que fuimos muy acertados al elegirlos, ya que son gente muy generosa y entienden que a veces los proyectos tienen que seguir, independientemente del elenco. Siento que una posible dificultad para los nuevos integrantes podría haber sido la responsabilidad de entrar a un montaje que ha tenido éxito y que tiene un público muy leal; pero sé que una vez más elegimos muy bien a nuestros actores, porque no se han dejado influir por las expectativas ajenas ni las interpretaciones del elenco original. Esta es una nueva interpretación de Rotterdam.

¿Qué otros proyectos tienes como actor y director este 2018?

Este año tengo muchas posibilidades aún en el aire. Estaré como actor en tres proyectos: 1. Inacabados, escrita y dirigida por Cristian Magaloni, los lunes de marzo y abril en Un Teatro. 2. Huérfanos, de Dennis Kelly, los lunes y martes de mayo hasta septiembre en Foro Shakespeare. 3. Dogville, de Lars von Trier, adaptada por Miguel Cane y dirigida por Fernando Canek, los lunes de octubre hasta diciembre en el HelénicoHay además unos cuantos proyectos por confirmar que me emocionan mucho.

¿Por qué te gustaría que la gente viniera a ver esta nueva etapa de Rotterdam?

Antes que nada porque vivimos en un país donde siguen habiendo marchas (ostensiblemente por la familia) que buscan privar a otros seres humanos de sus derechos; porque hay grandes partes de nuestra sociedad que no piensan en los integrantes de la comunidad LGBTTTIQ como gente real con emociones, sentimientos y substancia. Y del lado teatral, porque el nuevo elenco ha tenido la libertad de explorar y crear sus propias versiones de los personajes, por lo cual se podría decir que este es (actoralmente) un montaje totalmente nuevo.

Foto: Cortesía Roberto Sosa

Lorena del Castillo y Amaya Blas

Las nuevas encargadas de dar vida a Alice y Fiona, una pareja homosexual cuya relación enfrenta un momento crucial cuando Fiona, guiada por sus instintos y sentimientos, decide convertirse verdaderamente en Adrián, ¿Puede el amor superar el género?

¿Cuáles son los papeles que han hecho en teatro que recuerdan con más cariño y por qué?

Lorena: Recuerdo con mucho cariño a “Miranda” de La tempestad, por ser mi primer trabajo profesional. A “María Woyzeck” por su dificultad y por último a “Ida Horowicks” de Juegos de poder, por la gente con quien compartí. Todos los personajes se han llevado una parte de mí.

Amaya: Elis Regina, porque me llegó en un momento muy “curioso”, a nivel personal en mi vida. Eso mismo hizo que me sintiera de lo más libre para proponer y jugar. Lo disfruté mucho y fue un reto actoral muy interesante. Es un monólogo que cuenta la historia de ella durante sus últimos minutos de vida, ya estando en un estado bastante alterado por la cocaína y el alcohol. Trabajé con acento brasileño, lo cual hacía el juego aún más rico.

Por otro lado, hacer Las despedidas, me está permitiendo jugar mucho pues requiere que me desdoble en varios personajes. El cariño que le tengo a esta obra viene de tener la oportunidad de vivir los personajes femeninos que están involucrados directamente con una paciente de cáncer: la mamá, la mejor amiga, la prima, las enfermeras… Siendo sobreviviente de cáncer, ha sido un proceso muy bonito (y a la vez, fuerte) el ponerme en los zapatos de quienes rodean al paciente y es una oportunidad de hablar (con mucho humor negro) de un tema duro pero necesario.

Foto: Cortesía Roberto Sosa

¿Vieron la obra la temporada pasada?

Lorena: Sí.

Amaya: Leí la obra el año pasado y tuve la oportunidad de ver el primer previo y el estreno. Me gustó mucho el montaje; es un texto hermoso.

¿Cómo se enteraron que habría un nuevo elenco y la posibilidad de participar en la obra?

Lorena: Trabajé con Roberto Cavazos en otra obra (en aquel caso como actor y no director) y desde que me habló de Rotterdam, le dije que quería hacerla

Amaya: La producción se puso en contacto conmigo pues hice casting el año pasado. En ese momento estaba grabando una serie que no me permitía hacer teatro; así que, estoy feliz de tener la oportunidad de hacer esta obra que tanto disfruté ver en montaje.

¿Qué les atrajo de Rotterdam?

Lorena: El texto es hermoso, el reto ha sido increíble y el foro es de mis favoritos.

Amaya: De entrada: es un texto MUY bueno. Jon Britain escribe de manera casual y acertada; el ritmo que llevan los diálogos es buenísimo: permite que los personajes se callen o se interrumpan los unos a los otros -tal cual- como en la vida real. Si a eso le sumamos que me gustó mucho el montaje de Roberto, que me gusta la manera en que profundiza a la hora de trabajar cada uno de los personajes (estuve en sus montajes: Somos eternos y Almas Perdidas).

No hay un sólo personaje en Rotterdam que no sea complejo, que no sea egoísta a su manera; aquí no hay buenos ni malos, hay seres humanos sobrellevando, de la mejor manera que pueden, los cambios que están ocurriendo o provocando en sus vidas. El tema fue algo que también me atrajo mucho, pues es un área que era bastante desconocida para mí. Sinceramente no me había informado lo suficiente sobre los procesos de transición por los que pasa una persona transgénero y esto me está dando la oportunidad de hacerlo, lo cual es muy interesante y me lleva a entender mucho mejor. En fin, atracción total (risas).

Foto: Cortesía Roberto Sosa

¿Cómo se ha hecho esta transición para crear algo nuevo sobre algo que ya existía?

Lorena: En realidad no nos hemos basado en eso. Roberto nos permitió crear algo totalmente basado en nosotros.

Amaya: El proceso ha sido muy rico pues desde la elección que se hizo del elenco, ya están impresas las ganas de
hacer algo diferente. Tanto los perfiles, como nuestras energías y maneras de actuar, son muy distintas de las de los actores del elenco anterior. La escenografía y una gran parte de los trazos se mantienen, pero son sólo una base para mostrar una versión muy diferente de esta historia; eso es lo bonito. Roberto tenía justo esa idea de darnos la libertad de replantear estos personajes y jugar un nuevo juego.

¿Cuáles fueron las dificultades de crear un personaje de una obra que estaba en marcha?

Lorena: Pues el otro reparto era fantástico, así que nos dejaron un gran reto.

Amaya: Creo que la dificultad fue la misma a que si hubiera sido una obra que se estrenaba por primera vez, pues tuvimos un mes de ensayos, igual que el elenco anterior. No tendremos dos previos, como lo tuvieron ellos, pero de alguna manera se compensa, pues los trazos ya estaban y pudimos trabajar sobre una base más sólida.
El director tampoco estaba casado con una idea inamovible sobre los personajes, así que, en ningún momento sentí que tenía que adaptarme a un personaje ya creado. Tuve la libertad de crear el mío desde cero.

¿Cómo en estos tiempos, en los que es tan necesaria la empatía y la aceptación al otro, esta obra puede ayudar a fomentar la aceptación?

Lorena: Totalmente. Del amor al otro como “ser humano”, no como “género o preferencia”. Invita sobre todo a aceptarse uno mismo.

Amaya: Rotterdam genera, de forma casi automática, el debate en el espectador. Lo interesante aquí es que no es una obra panfletaria en la que se sataniza a quien no logra entender y se le ponga un altar a quien hace la transición, lo cual ayuda a que el público no se sienta confrontado pero sí identificado; eso y el tinte cómico que tiene, hace que sea más fácil de digerir, mientras siembra esta semillita para que quien la vea, haga consciencia. Es triste que en pleno 2018, el aceptar las preferencias de género o sexuales del otro, sea un tema; pero lo es, y Rotterdam es una obra que invita de una manera amorosa y divertida, a reflexionar.

¿Por qué les gustaría que la gente viniera a ver esta nueva etapa de la obra?

Lorena: Porque seguro descubrirán cosas que no vieron en la pasada.

Amaya: Para quien ya ha visto la obra, es una oportunidad de ver una versión diferente, y para quien no la ha visto: porque es una obra hermosa, divertida que habla de un tema necesario para todos. Entre más nos conozcamos y aprendamos los unos de los otros, más apertura de mente tendremos para aceptar y empatizar. Y porque: modestia aparte, nos está quedando muy bonita (risas),

¿Qué otros proyectos tienen este 2018?

Lorena: Comienzo a grabar una serie el 12 de febrero, producida por Marisol Mijares y dirigida por Julio Berrhely. Comedia.

Amaya: Estoy por terminar temporada de Las despedidas en el Centro Cultural del Bosque, en febrero retomo la corrección de mi libro (que me tiene muy ilusionada), sigo trabajando en un proyecto de teatro que estoy implementando para el TEC de Monterrey (campus Monterrey) y empiezo a filmar película el próximo mes. ¡Y espero salgan muchos proyectos más!

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