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Por Ro Tierno, Fotos interiores Cortesía Producción/ Hablamos con el elenco de esta obra de Adela Jalife que dirige Ana Francis Mor y que tendrá sus últimas funciones en el Foro Shakespeare, para luego subirse a otro escenario de la CDMX.

¿Quién no ha pensado en tirar todo por la borda y cambiar de vida? Creo que todas y todos, en algún momento de nuestra existencia, creemos estar en los zapatos equivocados, o más bien, en la hora, tiempo y lugar equivocado. Amantes, esposas, profesionales, madres, pareciera que hay que comprar un paquete y meterse allí dentro, en esa pequeña jaula que nos asegura que seremos felices.

Eduardo Galeano cuenta en “El miedo”: Una mañana, nos regalaron un conejo de indias. Llegó a casa enjaulado. Al mediodía, le abrí la puerta de la jaula. Volví a casa al anochecer y lo encontré tal como lo había dejado: jaula adentro, pegado a los barrotes, temblando del susto de la libertad.

¿Será eso lo que nos mantiene aferradas y aferrados a un ideal de felicidad? ¿Qué precio pagamos por la seguridad? En Consígueme una vida, estas y otras preguntas emanan del escenario para hacernos reflexionar, mientras nos arrastra hacia la cornisa de lo existencial. Parece muy serio, pero se trata de una comedia musical que con las grandes actuaciones de Gabriela de la Garza, Pedro Kóminik, Muriel Ricard, Laura de Ita y Daniela Schmidt, no cabe la autocompasión ni la lágrima, más bien la risa, la aceptación, y las ganas de volar bien lejos de las jaulas.

Hay entradas agotadas todos los fines de semana, ¿se esperaban este éxito de Consígueme una vida?

Gabriela de la Garza: Para mí ha sido algo sorprendente, tengo 18 años de carrera, donde siempre hay estas altas y bajas, donde el teatro va a reventar o no tanto, es lo más normal. Nunca me había tocado estar en una temporada tan exitosa, que regrese gente que la ha visto cinco, seis veces, con su familia.

Pedro Kóminik: Llevamos toda la vida en las tablas, y es muy raro estar en un montaje donde te llevas espléndido con tus compañeros, te gusta el texto, la dirección, donde los productores te tratan bien y que además es un éxito.

Laura de Ita: No me lo esperaba, pero no porque no, sino porque en México estamos acostumbrados a ‘tienes 30 funciones, bye’. Entonces me sorprendió de alguna manera, pero ya cuando vi el elenco, vi que se le estaba apostando. Me gusta mucho este discurso femenino, de ‘salgamos de nuestras jaulas, soy quien quiero ser y ya’. Y Yo decía que esto iba a estar bueno, pero sí, no me esperaba que la gente regresara tres veces.

¿Por qué creen que ha generado tanta empatía en la gente?

Gabriela: Yo creo que llegamos a todo el mundo, es una obra con muchos toques feministas, sin embargo no es una obra dirigida solo a las mujeres, sino a la sociedad en general, sobre qué estamos dejando de hacer para ser felices. En ese sentido la gente se identifica y lo contamos de una manera graciosa, que facilita la entrada a la experiencia de la gente, y eso provoca que salga con algo que reflexionar pero también se divierta al mismo tiempo.

Muriel Ricard: Ha sido un proceso muy gozoso y qué bueno porque es una obra muy demandante, es muy cansada, y sería imposible si no te llevaras bien con el equipo, hay muchas ganas de divertirse, de compartir, y eso creo que el espectador lo nota. Teníamos mucha duda al principio, no sabíamos cómo publicitarlo, no es un musical como tal, no acaba de ser una comedia completamente, ¿cómo le explicas eso a la gente? La obra te abre las puertas a indagar desde otro lugar preguntas serias, existenciales.

Pedro Kóminik: Ha encontrado una conexión muy profunda con la gente, que normalmente piensa que un musical no tiene sustancia. Yo creo que logras tener gran entretenimiento pero con sustancia, y con una cuestión muy contemporánea, vivimos en un vacío existencial.

¿Qué fue lo que más les atrajo del texto cuando lo leyeron?

Gabriela: El texto fue cambiando bastante, conforme íbamos leyendo, practicando, lo fuimos perfeccionando. Mi percepción inicial fue cambiando muchísimo a lo largo del proceso. Pero me gustó la moraleja, que es “toma control sobre tu vida y sé feliz”.

Laura: Me gustó los planos de la obra, detrás de la comedia ligera hay un plano, una mujer con una pistola, eso no es algo para tomar a la ligera, se aligera para entrar mejor en la gente, porque si no nos vamos a la Cineteca a ver una película de arte donde todo el mundo se suicida… y me encantan esas películas (risas), pero aquí hay planos. Yo fui la última en entrar, y vi este homenaje a las mujeres, mi personaje es como mi abuela, estas personas que se casaron y tuvieron hijos. Ponerme un vestido de novia y hablar en nombre de estas mujeres me gustó.

La obra tiene un corte particular de género, los personajes son femeninos, ¿cómo ven esta perspectiva?

Muriel: Por ejemplo, con mi personaje, no hay persona que no tenga contradicción con ese arquetipo, no hay función donde no vea que los hombres se empiezan hacer chiquitos en su silla, no saben qué hacer con esa información, creo que es un cuestionamiento bien importante, justo porque estamos en una época donde toda la problemática de género se está abriendo y se está nombrando, le estamos poniendo nombre a las cosas, los hombres no están exentos de esto.

Pedro: Hay jaulas que los hombres tenemos, la jaula del proveedor, del que no siente, del que tiene todo resuelto y sabe siempre dónde va, como modelos de masculinidad tradicionales, que son súper cuestionables. Yo no creo que el primer punto de conecte de la obra sea con público femenino, que sin duda lo hay, pero estoy muy sorprendido por la reacción de los hombres. Estamos haciendo un montaje que no deja nadie impávido. El público no la ve como una obra de mujeres, la ve como una obra de un problema existencial, ¿qué o quién puedo ser? Viene mucho público joven que realmente no ven para dónde va la vida, perdimos el sentido de conexión con las personas, que es un poco el sentido de esta obra, primero conéctate contigo y luego vemos pa’ dónde.

Gabriela: Creo que hay más conciencia sobre el asunto de género, partiendo de la conciencia femenina, la masculina aún está gestándose, aunque cada vez es mayor y más apoyadora. Falta mucho camino aún, la desigualdad es enorme, pero al menos dimos el primer paso.

¿Se han identificado con los personajes? ¿Han querido cambiar de vida?

Gabriela: No hay nadie que se salve de tener una jaula. Vivimos en un sistema y así funciona. El chiste es cuál jaula escoger y en cuál te sientas más libre. Es poder vivir en ella pero que no te pese, que la lleves con gusto y asertivamente, que no sea una carga. Yo me siento muy afortunada en ese sentido, no me siento encerrada en una jaula en particular, tengo ciertas jaulas pero las sé llevar bastante bien.

Laura: Hay muchas vertientes y no te tienes que identificarte sí o sí con alguna. Yo me he sentido identificada con el mensaje de la obra, porque luego me tengo que cuestionar, yo me casé, creí que ahí iba a estar la felicidad, luego me divorcié, entonces me identifiqué con ese momento de novia, pero también me identifico con la más cabrona, porque he renunciado a hijos, me identifico con todas esas mujeres. Hay que encontrar un equilibrio en la vida, uno va buscando para no estar del extremo a extremo. Esta obra me ha ayudado a definir qué quiero en mi vida, qué quiero dejar, no es buscar ‘otra vida’, porque ya la traemos, pero es ver qué podemos modificar, quiero ser quien soy en paz, no es fácil, pero se puede.

Consígueme una vida, cuenta un breve instante de la vida de Eva Liliana, una psicoanalista que quiere suicidarse, pero una serie de tontos eventos se lo impiden. En medio de la tensión, bajará de un balazo al Dios Diego Armando, y le pedirá que le consiga otra vida. Esta obra transita por varios arquetipos femeninos, donde la historia de cuatro mujeres está marcada por su género y el precio de su elección de vida.

¿Hay una cuestión de clase social marcada en la obra, creen que eso influye en las problemáticas de los personajes?

Pedro: Algunos de nosotros hemos hecho mucho cabaret, que es un género que se distingue por su conciencia social y política, algunos compañeros nos decían si estamos retratando problemas de la clase alta, de la burguesía, de los que tienen todo. Yo me acordé de una maestra que tenía en la carrera de danza, una mujer que vivía de su trabajo, y tuvo un momento de quererse perder, de que su vida perdió sentido, porque su ex ya estaba con alguien más y parecía que no había pa’ dónde. Yo no creo que sea un tema de dinero. Si hay una intención de Adela, de honestidad, que tiene que ver con el ámbito donde ella se ha desarrollado como ser humano, no pretende instalar su historia en un ámbito que ella desconoce y que finalmente la universalidad tiene que ver con el trabajo interpretativo que hagamos en el elenco y que sí nos propuso la dirección. Finalmente sería más cómodo pensar que el personaje de Laura de Ita se llena de hijos porque no tiene educación, y no, hay muchachas que terminan su carrera, y que su familia igual las obligan a llenarse de hijos. Incluso quien tiene aparentemente todo, está vacío.

Muriel: Tiene que ver sobre todo con conectar contigo, que no tiene que ver con ponerte un disfraz, los disfraces aceptados en la sociedad, estas jaulas en las que nos encerramos.

¿Cómo ha sido el trabajo con Ana Francis Mor?

Pedro: Está muy bien presentada la mano de Ana Francis, desde la selección del elenco, muy diverso. Eso te habla que es un problema de todas las personas. Una de las grandes cosas de Consígueme una vida fue descubrir a la Ana Francis directora de teatro, toda la gente tiene muy presente su trabajo por las Reinas Chulas, por obvias razones, pero sí yo descubrí una Ana Francis con un rigor diferente, con una visión de protección diferente, y con una intención de retar las capacidades que tiene a su cargo y de ella misma.

¿Qué sienten al estar aquí, presentándose en los últimos momentos del Foro Shakespeare?

Gabriela: Espero que se pueda reubicar, es un foro que tiene un público cautivo, que confía en la calidad de sus espectáculos, que está vivo todo el tiempo, es un lugar que le va hacer falta a la cultura, espero que continúe en otro lugar.

Pedro: Bruno e Itari hicieron todo lo posible para rescatar el Foro, y tuvimos que aprender a desprendernos, estas semanas de cierre tenemos que venir todos aquí para despedir al héroe, que sea algo dionisíaco, y sea una transformación.

Muriel: El foro ha representado toda una historia, al final del día cada vez que un espacio cultural se cierra, se cierran muchas cosas, implica muchas cosas. Lo único que uno espera es que esto se esté cerrando porque se está abriendo algo nuevo, más grande, en el sentido de que dé cabida a más gente, más mentes.

¿Creen que el teatro sigue siendo este lugar de transformación y generador de conciencia?

Gabriela: Yo he escuchado un par de ocasiones, “el teatro no va a cambiar el mundo”, y me hizo ruido, yo creo exactamente lo contrario, que sembramos semillas, y aunque no sea inmediato y no lo podamos comprobar, si no lo asimila el espectador conscientemente al menos se queda en el inconsciente y algo transforma, algo cambia. Por eso hago lo que hago, me llena el espíritu, y porque creo que el arte es la vía para transformarnos.

Consígueme una vida estará hasta el 23 de septiembre en el Foro Shakespeare y luego tendrá temporada en otro teatro, a confirmar.

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