Por Gina Fierro/ La espectacularidad del teatro es tal, que es posible llevar las obras a un sinnúmero de lugares que aunque nos sean propios de la escena, pueden convertirse en escenarios ideales para éste. Las calles han sido uno de estos espacios, en los cuales los artistas han puesto su creatividad para acercar el arte escénico a la gente.

Conservando la idea de emocionar al público desde los espacios abiertos, más que a una sala convencional, la compañía francesa Royal de Luxe ha revolucionado el teatro en espacios públicos con una propuesta de “macroteatro”. Se trata de montajes a grandes escalas que transitan por las calles de la ciudad, convirtiéndose en un espectáculo singular protagonizado por personajes que alcanzan la altura de los edificios.

El nombre de “Royal de Luxe” hace referencia al modelo de magnetófono con varias pistas que utilizan para crear los espectáculos. A la magnitud de sus propuestas, la agrupación incluye objetos y personas de la vida cotidiana que, acompañados de un realismo espectacular, reflejan la importancia de la cultura urbana.

La agrupación, fundada en 1979 por Jean Luc Courcoult, ha logrado impresionar a espectadores de todo el mundo con figuras que alcanzan los 10 metros de altura. Estas marionetas-máquinas son manipuladas por un equipo de aproximadamente 30 personas que sincronizan sus movimientos -por medio de poleas y cuerdas- para dar una identidad casi real a cada uno de los personajes. Su peso se acerca a las 2 toneladas, lo cual obliga a los manipuladores a mantener una cierta condición física para maniobrarlos.

Las propuestas de la compañía incluyen espectáculos de diversos tipos, algunos basados en la historia de la ciudades que visitan, otros inspirados en textos, así como desfiles, intervenciones en plazas, montajes que duran más de un día, y “accidentes teatrales”, definidos por sus creadores como presentaciones sin comunicación previa. Ejemplo de este último concepto es el espectáculo Desgarrones, un ritual de matanza de coches ensartados en un autobús o un tranvía, presentado en Valladolid y en Amsterdam, en 1987.

De igual manera, los artistas exploran con piezas escénicas de quince minutos y vivencias en el mismo lugar, es decir, hechos escénicos que ocurren todos los días en un mismo lugar y a la misma hora, a partir de un evento insólito como la mudanza de una pareja en un árbol.

El teatro de Royal de Luxe ha invadido espacios particulares como una nave en desuso, la cala de un carguero, puertos, un montón de vehículos en medio del tráfico, entre otros.

Asimismo, la compañía ha creado espectáculos que motivan al público de una manera distinta, tal es el caso de El Gigante caído del cielo. Su historia sucede así: “Erase una vez un gigante que vivía en las nubes. Un día, cayó del cielo en un boulevard. Cuando se despertó, los hombres lo habían atado. En los días siguientes, lo pasearon en una jaula grande para divertir a la ciudad. Pero todas las noches el gigante soñaba, y sus sueños asustaban a los hombres. Entonces, construyeron una gran pared de luces para impedirle dormir. Esa noche, el gigante soñó tan fuerte que rompió su jaula y desapareció en la luz…”. El montaje propone que cada día la gente salga a las calles a buscar al gigante para ver qué sucederá con la trama.

Una vez frente al gigante, los espectadores son testigos de cómo un equipo de actores, vestidos de rojo y cabello desordenado, manipula al grandulón atado, quien recordará a los asistentes los Liliputienses de Julio Verne. Desde su estreno, en 1993, el Gigante viajó por el mundo, sorprendiendo en cada visita a nuevos asistentes.

El grupo de creadores se acerca al público tomando sus espacios públicos con proyectos, de acceso gratuito, que han alcanzado el reconocimiento a nivel mundial con millones de espectadores. Si bien su fórmula creativa es diversa, sus creaciones siempre persiguen el azar y la sorpresa, donde el público debe ser sorprendido y no prevenido.

La agrupación visitó México en el 2010 con el espectáculo El gigante de Guadalajara, un nuevo episodio de la saga de los gigantes, el cual es protagonizado por un xoloitzcuintle. El montaje se presentó en el marco del bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución Mexicana con cerca de 3,5 millones de asistentes. En 2011, los habitantes de Nantes se enfrentaron al nuevo personaje canino de la compañía en el espectáculo El Xolo, alcanzando 600,000 espectadores.

Entre sus proyectos más emblemáticos se encuentra Sea Odyssey, un inmenso éxito con el que se celebró el Centenario del naufragio del Titanic, en Liverpool en el año 2012. Entre los personajes que han tomado importancia en la historia de la compañía se encuentra un elefante, un gigante, un rinoceronte, una pequeña gigante, un buceador, un perro xoloitzcuintle y una abuela gigante.

En mayo del presente año, las marionetas gigantes irrumpieron en la ciudad de Quebec para celebrar el 375 aniversario de la provincia. Sobre la experiencia urbana, EcoDiario apuntó: “Durante varios días las marionetas hicieron las delicias de los habitantes, especialmente de los más pequeños. Estos engendros mecánicos gigantes mostraban, en algunos momentos, movimientos casi humanos. Una mezcla de mecanismos hidráulicos, robótica y la acción de decenas de operarios, algunos de ellos saltando por los aires mientras controlaban a las marionetas, permiten a estos gigantes caminar a una velocidad de 1.4 millas por hora”.

Hoy en día, la compañía originaria de Nantes -tierra de Julio Verne- es considerada la más importante del Teatro de calle en el mundo. Sus gigantes han asombrado al público de Japón, Corea, Australia, Nueva Zelanda, Filipinas, Francia, Chile, México, Islandia, Inglaterra, Australia, Alemania, entre otros.

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