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Por Gina Fierro/ La transformación digital ha roto las barreras de comunicación del mundo entero. Enlazados por medio de las tecnologías, hemos sido capaces de conocer lo inimaginable, llegando a lugares que bajo nuestros propios medios sería imposible alcanzar.

Cuando hablamos de las artes, éstas han ido de la mano de las tecnologías y el mundo digital. Sin importar el lugar donde nos encontremos, tenemos acceso a museos, teatros, galerías, espacios públicos y cualquier otro lugar en el que el arte tenga un espacio.

El alcance de las nuevas tendencias permite que hoy en día presenciemos espectáculos en vivo desde diversos países. En México, instituciones como la Universidad Nacional Autónoma de México, a través de la Coordinación de Difusión Cultural, ha logrado llevar a sus salas espectáculos que suceden dentro de recintos como el Lincoln Center de Nueva York, el Covent Garden de Londres, el Royal Opera House y distintas sedes del Reino Unido.

Foto: Hamlet de National Theatre Live

Foto: Hamlet en el National Theatre Live

The Royal Opera House Live, Nacional Theatre Live y En vivo desde el Met de Nueva York son los proyectos en los que la UNAM transmite vía satélite distintas puestas en escena. Mientras que a través de Exhibition on screen, se transmiten las exposiciones de arte más importantes desde las galerías a pantallas en todo el mundo.

En el caso del Met de Nueva York, el espectador puede tener una visión del arte operístico muy superior a la que se tendría incluso en las primeras filas del recinto ubicado en el Lincoln Center. Los espectáculos son grabados con quince cámaras robóticas, mismas que ofrecen al público detalles y tomas privilegiadas imposibles de apreciar desde una butaca. Las proyecciones incluyen material extra como un vistazo a los camerinos y entretelones.

Por su parte, The Royal Opera House Live de Londres permite al público disfrutar las presentaciones desde el Covent Garden de Londres. Entre los montajes que conforman la temporada 2015-2016 están Otello, de Verdi; Tannhauser, de Wagner; Lulú, de Berg; Madama Butterfly, de Puccini; Electra, de Strauss, entre otros.

Foto: War Horse en National Theatre Live

Foto: War Horse en National Theatre Live

Finalmente, este año se integró el National Theatre Live, un proyecto que surge en 2009, resultado del trabajo de la compañía de teatro inglesa National Theatre en la iniciativa NT Live, la cual transmite sus producciones vía satélite en alta definición a diversas naciones. Con este proyecto, el National Theatre muestra que el Reino Unido cuenta con una cultura dinámica, diversa, abierta y moderna.

En su primera temporada el National Theatre Live alcanzó una audiencia de 165 mil personas en 320 recintos de 22 ciudades, entre ellos el Lunario del Auditorio Nacional. El proyecto ofrece lo mejor del teatro inglés dentro de los recintos del Centro Cultural Universitario (Teatro Juan Ruiz de Alarcón, Sala Julio Bracho y Sala Miguel Covarrubias), tanto a la comunidad universitaria como al público en general mediante proyecciones digitales con subtítulos en español.

En entrevista exclusiva para Cartelera de Teatro, el director Diego del Río nos comparte su experiencia como espectador de teatro a través del medio digital. “He tenido muy buenas experiencias viendo el National Theatre porque está muy bien producido, está absolutamente bien pensado, bien revisado. Seguramente algunas funciones están grabadas sin público para ciertas reacciones, pero puedes acceder con la cámara a otros lugares que de entrada como espectador no verías”.

TEATRIX

teatrixUno de los avances más recientes en medios digitales dedicado cien por ciento al teatro está a cargo de la argentina Mirta Romay, hija del reconocido productor teatral y televisivo Alejandro Romay. Se trata de una plataforma que permite a los usuarios ver obras de teatro desde la web de cualquier ordenador o dispositivo móvil, mediante una suscripción mensual fija.

En marzo del 2015, Romay lanzó esta nueva herramienta, similar a lo que hoy conocemos como Netflix, inspirada en la plataforma de teatro inglesa Digital Theater. En entrevista para Cartelera de Teatro Mirta Romay detalla que TEATRIX “nace en respuesta a un cambio muy importante que existe en el consumo. El teatro exige que las personas vayan a la sala de teatro y ésta es un propuesta que va en busca del usuario final, el espectador, dándole la posibilidad de que lo vea cuando quiera y donde quiera, que son las posibilidades que hoy nos dan las plataformas on demand”.

mirta romay_okEn agosto de este año, la plataforma argentina ha sumado a su catálogo algunos éxitos de BroadwayHD, un servicio de streaming online que promueve el teatro en vivo poniendo al alcance de cualquier persona las producciones de Broadway. Así, todas las obras del catálogo de TEATRIX -producciones argentinas, hasta ahora- formarán parte de la oferta online de Estados Unidos en BroadwayHD.

De acuerdo con su creadora, TEATRIX es un producto híbrido que intenta acoplarse al lenguaje audiovisual actual. “Nosotros no pretendemos entre comillas ‘respetar el teatro’, sino respetar el lenguaje audiovisual para poder competir con el audiovisual que hoy tenemos en plataformas como Netflix, en televisión o en cable”.

Mirta explica que la propuesta tiene su distancia del cine y del propio teatro, añadiendo al lenguaje escénico un toque cinematográfico. “Estamos muy lejos de ser cine, (hay) una distancia considerable de lo que es el teatro pensado desde una butaca porque usamos varias cámaras en la puesta”. Y añade que la herramienta es también un aprovechamiento estratégico que permite a una obra pasar de lo efímero a darle un valor como producto audiovisual y ampliar su comercialización.

El teatro digital, ¿sigue siendo teatro?

Con una herramienta más que permite disfrutar el teatro cuando quieras, donde quieras y cuantas veces quieras, muchos se preguntarán: ¿Esto sigue siendo teatro?

teatrix_broadwayAnte una amplia gama de opiniones sobre el tema, la creadora de TEATRIX reconoce “el debate que se inicia con este proyecto es si esto es teatro o no lo es. Nosotros lo que decimos es que el teatro es único, esa relación muy particular que se establece entre el espectador, el actor y la puesta es única”.

Considerando esta visión del arte escénico, Romay expone “creemos que hay un público muy grande que no puede acceder al teatro y lo hemos confirmado con este primer año. Hay mucha gente que por temas de distancia, económicos o incluso de movilidad física no accede al teatro”.

Finalmente, Romay subraya “la vida moderna está ofreciendo como posibilidades de ocio muchísimas otras cosas, entonces el lugar del teatro en la competencia con la cantidad de productos audiovisuales que existen hoy, queda relegado”. Con ello asegura que TEATRIX “es una idea para que el teatro se ponga a la misma altura de cualquier producto audiovisual y sea una alternativa más a la hora de elegir cómodamente en tu casa ver una serie o una obra de teatro”.

El alcance de nuevos públicos por medio de las tecnologías

Para el escenógrafo Sergio Villegas el uso de las nuevas tecnologías en México es absolutamente necesario, “sobre todo para alcanzar a personas que no necesariamente viven en el D.F. Una de las cosas que sucede es que el teatro es una inversión relativamente cara para el estado, sobre todo hablando de la subvención y atiende a una cantidad de espectadores que son proporcionalmente pocos a otros medios como el cine, la literatura o alguna exposición […] Siempre queremos ampliar el público y estamos limitados por el carácter presencial y temporal de nuestros espectáculos”.

multimediaSi bien los medios digitales funcionan en favor del arte escénico al romper barreras de tiempo y distancia, los creadores opinan que la única manera de vivir el teatro es a través de la comunicación que se genera entre espectador y actor dentro de una sala de teatro.

Al respecto, el director Boris Schoemann opina, “me parece fundamental pensar en que no se da a entender el hecho teatral hasta realmente acudir a una sala oscura, a una plaza al aire libre o cualquier lugar donde se hace teatro en vivo para que haya una comunicación real entre el actor y el espectador más allá de un pantalla”.

Por su parte, el director de teatro Alberto Lomnitz apunta, “siento que el teatro presentado en medios digitales es un poco lo mismo que si un restaurante sube fotos y descripciones de su comida a Internet, lo hace para dar a conocer esta comida, pero no es lo mismo que comérsela”.

“El teatro digitalizado no es teatro”

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Foto: Sonámbulos de Reynolds Robledo

Las razones por las que las tecnologías nunca llegarán a sustituir la experiencia que ofrece el teatro son muy claras para quienes se dedican a este arte. “Me parece muy importante y correcto que se utilicen estos medios (digitales) para poder compartir lo que otras personas hacen, para mostrar el trabajo de los demás, para traer público a las salas, pero hay que tener claro que … la experiencia de teatro tiene que ser en vivo, en una sala, es parte de la definición de lo que es teatro”, asegura Alberto Lomnitz.

Como guionista de cine y escritor de teatro, Reynolds Robledo explica que el hecho de digitalizar el teatro representa una limitante para que el público se acerque a este arte. “Si lo que buscas es acercar a la gente al teatro, creo que el digitalizarlo los va a alejar todavía más. Yo puedo tener alguna función grabada de Lobos por corderos o Sonámbulos como un film propio para tenerlo como carpeta o para la posteridad, pero no es lo mismo ver una escena en YouTube que verla y estar ahí con ellos (los actores), es muy diferente. No le veo la parte atractiva”.

Robledo subraya que el público es libre de elegir qué quiere ver en la escena, lo cual no se logra con una cámara de por medio que determina los encuadres que verá el espectador, y que finalmente es imprescindible para la digitalización del arte escénico. “De pronto ya le estás diciendo (al espectador) con tu cámara qué tienen que ver al estar dentro de una función. Si estás cerca o alejado de la butaca, tú decides a quién quieres ver […] la cercanía del teatro es básica, si no siento que estamos hablando de otra cosa totalmente diferente”.

Lo digital dentro de las puestas en escena

Hoy en día las tecnologías funcionan como una herramienta más para producir las mismas obras de teatro, ofreciendo a las audiencias experiencias distintas. Sobre éstas, Diego del Río opina que “la esencia misma de lo que es el teatro no logra trascender, pero el evento sí se vuelve de otro tipo, donde suceden otro tipo de cosas”.

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Foto: La Dalia Negra

En la cartelera de la Ciudad de México podemos identificar montajes que se han valido en gran medida de recursos digitales para contar sus historias, tales como La Dalia Negra con Alejandra Ballina en la dirección escénica, Luis Lance en la dirección audiovisual y Sergio Villegas en la dirección artística; y Enamorarse de un incendio, bajo la dirección Eduardo Pavéz Goye.

Sobre el abuso de recursos digitales dentro de las obras de teatro, Boris Schoemann opina, “me parece terrible que cada vez tengamos más pantallas en los escenarios porque eso sí tiene un deterioro hacia la calidad. El sentido mismo de lo que estamos haciendo en el escenario donde el trabajo del actor a veces puede pasar muy desapercibido si tienes inmensas pantallas detrás de él que ilustren lo que ya está pasando abajo”.

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Foto: Enamorarse de un incendio

Sin embargo, los creadores reconocen que los elementos digitales toman fuerza en escena cuando son parte del discurso teatral y sus necesidades. “Es válido todo en la medida en la que ayude a contar mejor la historia y que no se desvirtúe la creatividad […] y que tenga una propuesta artística valiosa e integrada a los demás elementos de la escena”, señala Diego del Río.

Sobre el tema, Schoemann apunta que “hay que cuidarse mucho de emplear demasiado la tecnología en el ritual teatral que se ha mantenido a lo largo de los años, y claro que ha integrado lo que ha salido de nuevas aportaciones de la modernidad, pero sin perder la esencia de que el teatro es la relación entre un actor y un espectador, más allá de cualquier otro tipo de parafernalia”.

Un nuevo producto

Al digitalizar el teatro, es inevitable que éste resulte en otro producto que difiere de la experiencia en vivo, es decir, un producto grabado. En este sentido Sergio Villegas resalta un punto importante al momento de digitalizarlo, “evidentemente cuando una obra de teatro se pone en video nace una nueva obra de arte, que no es la obra de teatro en sí o la experiencia presencial del espectador”.

“Creo que cuando las obras de teatro se transfieren a video, tiene que haber una nueva dirección, una dirección de cámara, audiovisual, que no necesariamente está hecha por la persona que dirigió la puesta en escena, sino que está hecha a partir del ojo y la visión de una persona que se dedica a las artes audiovisuales”, enfatiza Villegas.

Por su lado, Diego del Río expresa “lo maravilloso del teatro tiene que ver siempre con el actor, entonces por más pantallas, cosas multimedia, nunca va a ser potente en realidad si no está el actor de por medio. El teatro es del actor y tiene que ver siempre con su presencia viva. Y la tecnología nos permite cada vez hacer más cosas escénicamente […] y como creativos nunca debemos estar peleados con eso, al contrario”.

A través de los medios digitales, Del Río encuentra una manera de preservar el quehacer teatral. “El teatro es efímero en su naturaleza y es una manera de preservarlo de alguna forma, que no es como fue concebido, como en el cine, y que es muy valioso como documento”.

Finalmente, con una amplia oferta de propuestas escénicas y medios para llegar a éstas, el espectador será siempre quien decida cómo quiere vivir el teatro.

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