Por Itai Cruz/ Uno de los actores británicos más admirados y queridos de las últimas tres décadas falleció este jueves víctima del cáncer, dejando una gran huella a su paso tanto en los escenarios como en el cine, además de un enorme pesar en el mundo actoral.
Alan Rickman nació el 21 de febrero de 1946 en Londres, desde temprana edad se dedicó al teatro de manera amateur, estudió diseño gráfico. A los 26 años se postuló para una beca en la Royal Academy of Dramatic Art (RADA) de Londres, y fue aceptado tras una impecable interpretación de Ricardo III, de William Shakespeare.
En teatro saltó a la fama en la obra, Las amistades peligrosas (1985-1987), la novela epistolar de Pierre Choderlos de Laclos, adaptada por Christopher Hampton, en la que Rickman interpretó al Vizconde de Valmont.
Posteriormente entró a la Royal Shakespeare Company (1978), la cual abandonó unos años después y a la que volvería en 1985. En esta segunda etapa interpretó papeles como: Henrik Hoefgen, en la adaptación teatral de la novela Mephisto (1986); Jacques en Como gustes (1985); Aquiles en Troilo y Crésida (1985); Hamlet (1992); Antonio, en Antonio y Cleopatra (1998).

Más tarde, dio un salto a la pantalla grande con Die Hard (1988), su primera cinta, a lado del cineasta John McTiernan, con quien inicio a una alabada carrera cinematográfica.

Siguió su carrera en los escenarios de forma paralela a su carrera fílmica, en 2005 estuvo tras la obra My Name is Rachel Corrie, la cual dirigió junto a la actual editora en jefe del medio The Guardian, Katharine Viner, y que se basó en los correos electrónicos de una estudiante estadounidense que viajó a la Franja de Gaza, donde fue asesinada por las Fuerzas de Defensa de Israel en 2003.
Rickman falleció a los 69 años producto de un cáncer, de acuerdo a un comunicado emitido por personas cercanas, el actor murió “rodeado de familiares y amigos”.
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