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¿Qué es La llamada?



CMkPxL6VEAAKIUOPor Gina Fierro/ La llamada no es un típico musical, no es una obra religiosa y tampoco busca el hilo negro del arte escénico. La llamada es una puesta en escena compuesta por un guión lleno de humor actualizado, malhablado, burlón e incluso un poco ateo pero también religioso, un poco gay, algo conservador y rebelde. En sí no importa del lado de quién se prefiera estar, si del de una monja conservadora extremista, Sor Bernarda; o del de una monja inocente y reprimida, Milagros; o en la postura de una adolescente alocada y fiestera que no le importa quedar bien con nadie, Susana; o del de una adolescente perdida en su manera de crecer y de ser, que busca una línea a la cual seguir, María.

A partir de estos personajes, la trama gira en torno a los cambios de personalidad y de gustos que una persona común y corriente llega a necesitar en su vida, las tendencias de las que puede llegar a abusar o incluso de la nueva vida que quiera adoptar. La llamada es el reflejo del choque generacional entre un par de monjas y un par de adolescentes. Se trata de un montaje que cuestiona quién tiene la razón en este choque, o si simplemente -más allá de la razón- es un asunto de costumbre y negación ante el cambio.

La Llamada es una obra divertida que se amolda al contexto actual, tanto en el humor que utilizan hoy los jóvenes como en su lenguaje y sus referentes. Es una comedia musical que no profundiza en una reflexión en particular, por el contrario, la trama no aterriza al espectador en ninguna introspección, su apuesta es más por un collage de personalidades, cada una con su propia creencia que los hace opuestos entre ellos. Con lo anterior podemos entender mejor la propuesta de sus directores, Javier Ambrossi y Javier Calvo: “el musical habla de religión, pero no es meramente religioso, trata de proyectar que cada uno puede hacer lo que le dé la gana. Para nosotros como directores es importante remarcar el tema de la libertad, seas lo que seas. Esta historia incluye despertares sexuales, la aceptación de otras opciones, caminos inesperados, gente que pierde la fe y otros que la ganan, dejando ver que el amor es una de las cosas que realmente nos salva a todos”.

En cuanto al contenido religioso que presupondría uno de la obra, en gran medida por el slogan publicitario “te llevará al cielo” y la imagen necesaria de las monjas, no hay mucho. La trama no cuestiona ni apoya ninguna creencia religiosa, incluso el personaje de Dios no refiere a una imagen ni a un sentido espiritual. La obra únicamente se apoya de algunos elementos de la iconografía religiosa, como la cruz y la imagen del Papa Juan Pablo II, que el público ya conoce y que sirven para ilustrar la idea del campamento de monjas.

Pero, entonces, ¿qué hace Dios en la obra? Valdría la pena pensar qué concepción se tiene de esta “palabra” o de este “ser”. El Dios que en escena destaca por su talento vocal entonando las canciones de Whitney Houston, en realidad no es para nada la figura religiosa ante la que se tenga que persignar. En este juego de personalidades, Dios sólo representa un papel más de los personajes de la vida, con sentimientos y razones para reír.

Como ya he señalado, La llamada no es un típico musical, seguramente quienes no gustan de los musicales tendrán buenas opiniones hacia éste, por su falta de diálogos cantados y bailables. Quienes gusten de los musicales convencionales, encontrarán una refrescante diferencia entre el espectáculo en cuestión y otros que hayan visto con anterioridad. La Llamada sí está musicalizada pero rompe con el ritmo saturado de canciones y se enfoca en la trama, haciendo de ésta una especie de divertimento.

Los actores que dan vida a los personajes sorprenden al público de muchas formas. El elenco, con excepción de Federico Di Lorenzo, no cuenta con una carrera dentro del género musical, sin embargo, la disposición y energía que imprimen a sus interpretaciones hacen muy disfrutables sus intervenciones musicales. Por otro lado, nos encontramos con una Laura Zapata en un personaje, que a pesar de tener un carácter estricto, no entra bajo la categoría de “villana”. Alexis de Anda, con su experiencia en el género de comedia (stand up), logra caracterizar un personaje con acento norteño, particularmente divertido. Por su parte, Tessa y Natasha, al ser dos actrices jóvenes que interpretan a jóvenes, logran interpretaciones llenas de energía y proyectan sobre el escenario la imagen juvenil y fresca que Javier Ambrossi y Javier Calvo tuvieron al crear este montaje. Finalmente, el talento vocal de Federico Di Lorenzo cubre, con creces, la parte musical de la puesta en escena.

Lo musical. La puesta en escena es ambientada por una banda de chicos uniformados que tocan rock y por la presencia musical de Dios. Y aunque el elenco sea parte de esa participación musical, no existen los diálogos cantados ni el exceso de coreografías.

Sus creadores. La llamada es dirigida por Javier Ambrossi y Javier Calvo, una pareja de artistas españoles que adaptan la obra para traerla a México, después de conseguir gran aceptación por el público de España. En el elenco: Natassha Deupeyron, Tessa Ia, Laura Zapata, Alexis de Anda y Federico Di Lorenzo.

Consulta los precios y horarios de La Llamada aquí.

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