Por Gina Fierro/ Las obras de William Shakespeare son constantemente escenificadas alrededor de todo el mundo. La literatura del autor inglés ha influenciado a innumerables creadores y directores de escena, pero la pregunta es, ¿por qué escenificarlo?, por qué, si a través de la historia los cambios sociales y culturales han sido abismales. Sobre este tema, directores experimentados nos pueden dar una opinión, ya que ellos entienden el trabajo del escritor inglés para determinar cómo y hasta dónde se puede adaptar una de sus obras al contexto actual.
Las siguientes opiniones, recabadas por Cartelera de Teatro, no pretenden establecer un reglamento respecto a cómo se deben tratar los textos de autores emblemáticos en la literatura para su adaptación al teatro, simplemente encontrar el punto en el que convergen las ideas de los creadores a la hora de escenificar específicamente las obras de William Shakespeare.


Juan Cab
¿Qué parámetros se pueden seguir o hasta dónde debe respetarse un texto shakesperiano?
El director Carlos Corona habla sobre la obra del autor tomando como prioridad el rescate de la esencia del texto. “Para mí, es más importante rescatar la esencia que la forma, en el caso de Shakespeare, él tenía un alto nivel de conocimiento histórico y a partir de éste le importaba crear puentes de comunicación con su público y con su sociedad, en este sentido, la mejor manera de honrarlo es hacer lo mismo, construir esos puentes con nuestros espectadores. No es necesario tropicalizar al autor, ni ponerle sombrero de charro, ni vestirlo de revolucionario; pero sí lograr este diálogo con el público actual”. El conocimiento de causa, explica el director, permite tomar decisiones no arbitrarias para quitar y poner los elementos originales del texto. Un director decide qué toma del texto y qué deja, pero siempre con la intención de crear vínculos de comunicación.

Juan Cabello, director de la puesta en escena El cuerpo de Mercutio, habla sobre la trascendencia del escritor, “ Shakespeare es un autor que conoce el alma humana como ningún otro, Harold Bloom lo dice, ´Shakespeare es el inventor del ser humano´. Y creo que la genialidad del autor abarca muchos aspectos de la humanidad de muchos años. Como sociedad no hemos cambiado mucho, por ejemplo Ricardo III, fue una obra escrita hace 400 años, pero que está escrita para hoy, que pareciera que fue creada ayer. De ahí la necesidad de seguir montando los textos del autor, ya que la sabiduría que tuvo para encapsular al ser humano en palabras, es brutal”.
¿Por qué los textos de la literatura shakesperiana no parecen perder vigencia?

En entrevista, Ignacio Flores explica que la vigencia está vinculada con la condición del humano y la naturaleza psíquica de los personajes, más que con el lenguaje o por el tipo de conflicto que se abordan en las puestas en escena. “La razón por la cual vemos ahora a Medea, a Otelo o a cualquier personaje en la actualidad en escena, es porque estos personajes están representando una parte de nuestra propia condición de humanos y todos se pueden identificar con lo universal que existe en su comportamiento”.
“Para adaptar hay que ser cuidadoso y atrevido”, Juan Cabello.
¿Es válido hacer un paréntesis o modificación de cualquier género en la obra del escritor inglés?
En voz de estos tres directores de teatro no existe un manera correcta o incorrecta de llevar a cabo una adaptación del texto de William Shakespeare.
“No hay fórmulas, el teatro es un evento vital y único, no va a trascender más allá del día en el que el espectador ve la función, se quedará en el alma del público, pero no es una pintura que se pinta, no es una escultura que se esculpe, el teatro es un suceso vivo. Como director prefiero sacrificar la posteridad a favor de la vitalidad, si en el momento en que se hace la obra es pertinente hacer una reinterpretación, porque la mantiene más viva, es totalmente válido. Lo hizo Bertolt Brecht con Coriolano, lo hizo Goethe con el Doctor Fausto de Marlowe y lo hizo el mismo Shakespeare con Los gemelos de Plauto haciendo La comedia de la equivocaciones”, Carlos Corona.

“En la obra de Shakespeare, no hay pequeños personajes, aunque sean los que menos aparecen en la obra, encuentro que tienen un mundo muy basto por descubrir y que dan para construir lo que sea”, Juan Cabello.
“¿Será posible que Shakespeare pase de moda? Sí, el día que todos los temas humanos de los que habla el dramaturgo se resuelvan“, anónimo.
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