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OBSESIÓN: Donde la pasión es fría



Foto: Jesús Morales

Por Luis Santillán/ En 1989 Irvin D. Yalom publica Love’s Executioner and Other Tales of Psychotherapy. Ximena Escalante solicitó la autorización al autor para hacer la adaptación de su obra, misma que se presenta con el Foro Lucerna con el nombre Obsesión.

En entrevista para La Jornada, Escalante plantea “[…] es la historia de una mujer extremadamente triste, que en el texto original tiene 60 años y lleva toda su vida con ataques de tristeza y de impulsos suicidas y nada hay que le dé gusto por la vida a pesar de que está casada y tiene un estatus económico envidiable. Acude a la terapia de Irvin ya como su última solución y en esta consulta se descubre un acontecimiento importante de su vida que fue lo único que a ella le ha dado sentido por vivir: una obsesión erótica por un terapeuta más joven que ella”.

La propuesta de Escalante trabaja con una estructurada fragmentada, sólo muestra instantes en los que el personaje verbaliza sus estados emotivos y sus afecciones. Son varias las complicaciones que tiene el texto, pero las más profundas radican en no lograr despojar la palabra de su naturaleza narrativa y no hacer la conversión de tiempo del relato en tiempo de expectación, es decir, en la lectura la obra podría ser interesante, en la escena carece de elementos para cautivar la atención.

Enrique Singer está a cargo de la dirección, si bien ha tenido trabajos donde hace que la fuerza de los actores contamine a los personajes y así convertirlos en entidades atractivas, algo raro ocurre en Obsesión, da la sensación de no involucrarse en la construcción de personajes; por otra parte, respeta los tiempos propuestos por el texto, pero no los alimenta, respeta la secuencia visual, pero quedan imágenes frías, cercanas a lo inocuo. Hay graves problemas de ritmo y eso va en detrimento de la fragmentación.

La propuesta espacial y lumínica de Víctor Zapatero termina por convertir Obsesión en la exposición banal de un conflicto ajeno, aséptico.

La poca pasión real de esta propuesta está en Marina de Tavira y Leonardo Ortizgris. La construcción del personaje a cargo de Ortigris está a medio camino, es claro los senderos que el actor quiere explorar para nutrir el conflicto interno, es legible la propuesta de trabajo físico, es interesante la forma en que matiza, pero algo falta para que cada uno de los elementos tengan peso, es como si la propuesta de dirección y del espacio terminaran por hundir lo que el actor propone. Algo similar ocurre con el trabajo de Marina. Por parte de ella es visible el grado de entendimiento que tiene sobre su personaje, es asertiva al modular los estados de ánimo para evitar la adjetivación fácil del personaje, tiene un desarrollo emotivo que hace empática su propuesta, tiene la fuerza para inundar el espacio con la obsesión que crea su personaje, pero algo la frena (algo externo).

Obsesión es una propuesta que vale la pena ver por el trabajo de Marina de Tavira y Leonardo Ortigris, quizá es de eses obras donde el conjunto terminara siendo un solo organismo con el paso de las temporadas.

Consulta precios y horarios de la obra, aquí.

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