En la Ciudad de México existen seres y lugares legendarios. Testigos de la lenta y continua transformación de esta urbe, de su paso de ciudad virreinal a capital moderna. Uno de estos sitios se encuentra en el número 16 del Eje Central, en la colonia Guerrero. Justo en la esquina con la Calle de Mina, sobre la explanada de la plaza que hoy lleva el nombre de Aquiles Serdán, y que mucho tiempo fue conocida como Plaza Villamil, se levanta el Teatro Blanquita.

Fundado en 1960, sus columnas y galerías se levantan sobre un terreno con larga historia en el espectáculo mexicano. En 1891 se construyó en este lugar el mítico Teatro Circo Orrin, uno de los seis teatros con los que la Ciudad de México contaba a finales del siglo XIX. Una vez que el Circo Orrin cerró sus puertas en 1906, en el lugar se instaló el Circo Bell, dando continuidad al esparcimiento en ese sitio, privilegiando al teatro y las artes escénicas sobre otros espectáculos se inaugura en 1907 con la ópera Aída. El inmueble que fuera sede de estos sitios, frecuentados por las clases populares de la capital, finalmente fue demolido en 1910.

Varias décadas después en este sitio sería levantada la Carpa Margo, fundada por la triple, empresaria teatral y escritora Margo Su. Al lado de su esposo, Félix Cervantes, la actriz logró que en este lugar se presentaran un sin fin de cómicos, cantantes y obras de teatro. Por su escenario desfilaron Dámaso Pérez Prado, Luis Alcaráz, Los Diamantes, Celia Cruz y María Victoria, entre muchos otros. De ésta última se levanta actualmente una escultura en medio de la plaza, observando el tránsito constante sobre el Eje Central. La carpa fue demolida en el año de 1958; dos años después, nuevamente por iniciativa de Margo Su, se levantaría ahí el Teatro Blanquita, que lleva este nombre por la hija de Margo y Félix Cervántes.

Desde entonces este escenario ha sido testigo de cientos de espectáculos, de temporadas existosas de teatro, conciertos y teatro de revista. Poco a poco esa gloria pasada ha perdido un poco de brillo. Sin embargo, en ocasiones, en este escenario reviven épocas doradas. El pasado viernes 30 de marzo esto sucedió, cuando en este inmueble histórico Andrés Terrones -figura legendaria y miembro fundador de la Sonora Santanera- se presentó al frente de su nueva agrupación, La Leyenda de la Sonora Santanera, para recibir un homenaje por parte de su público. Con la presencia de la productora Carla Estrada y el actor cómico Lalo “El Mimo”, don Andrés recibió un reconocimiento por sus 60 años de carrera artística. Al final del segundo concierto de una serie de cinco, que entre el viernes y el domingo se realizaron, el miembro fundador de la Sonora Santanera recibió de manos de la productora y el actor, «su compadre», una placa conmemorativa.

El tenor Humberto Cravioto, quien por su parte celebró 40 años de carrera artística, fue el encargado de abrir este concierto. Con grandes éxitos de bolero y música ranchera revivió aquellas grandes temporadas del Blanquita y recordó a los presentes la época en que de toda la República llegaban las personas a esta ciudad a visitar dos lugares: la Basílica de Guadalupe y El Blanquita, para ver a sus artistas preferidos. El fin de semana, tal como en aquellos tiempos, con el sonido de metales y percusiones inundando el escenario, El Blanquita fue nuevamente aquel lugar de leyenda.

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